No le debes a nadie ninguna explicación, y tampoco nadie debería pedirte explicaciones. Siempre puedes decir que has frotado la lampara de Aladino o alguna broma así, y si insisten pues quitas importancia y dices «la dieta y el ejercicio, lo que funciona de todas la vida, ya sabes» y listo. No te vayas a sentir ni culpable ni trampoca ni nada. Tú sabes lo que te funciona y conoces tu cuerpo mejor que nadie, si te está yendo bien, bienvenido sea. Y culpabilidad cero.