Pues no sé, me parecería una suerte poder compartir la «crianza» del perro con alguien más.
Si ella le quiere, seguro que, por ejemplo, si el perro se pone malo, no le importará aportar dinero para el tratamiento.
O podéis acordar paseos diarios, y así puedes pasearlo solo una vez y tener la mañana o la tarde libre.
Todo es cuestión de organizarse y hablarlo.
Yo no desperdiciaría tan a la ligera una mano extra.