Mira yo mejor no te voy a decir mucho porque aquí hay buenas reflexiones de compañeras que lo dicen a las claras. Si una persona con poder (en este caso un profesor) se fija o tú crees que lo hace en otra que claramente está subordinada a él y que es más inmadura como es su alumna, los principios éticos del primero y los de empatía de la segunda son básicamente inexistentes. ¿Qué a ti te mueve más el calentón porque se te ha metido entre ceja y ceja? Pues ok. Aquí estaremos esperando cuando publiques la segunda parte de la consulta “Me tiré a un profesor y ahora me siento dolida”. También te digo, yo tenía un profesor en la carrera al que llamábamos “El Postu” de Posturitas, porque daba clases andando y cada vez que se giraba lo veías haciendo morritos. Le cogió cierta afición a nombrar a una chiquilla que se llamaba María porque según él “María era un nombre muy fácil de aprender y le servía de ejemplo para todo”. Con todo este rollo vengo a decir que no te fíes de tu imaginación, a veces ves lo que quieres ver y te justificas en las cosas más peregrinas.