Pediría la hoja de reclamaciones y la pondría al centro y a la monitora (con nombre y apellidos).
Pediría que me devolvieran el dinero y por supuesto me buscaría otro gimnasio, hay muchísimos sitios buenos a los que ir y esta clase de gentuza, aunque llama la atención, no es la que más abunda.
No te desanimes y no le hagas ni caso, habría también que ver cómo hace lo del pesaje… Que bien es sabido que el peso no es el factor a revisar.