Sex & Love

Diez razones para odiarte (De por qué mi ex sigue siendo mi ex y mi actual novio es mi actual novio)

Tras el dramático título (sí, soy una drama queen fan de los corchetes aclaratorios) me centraré solo en el terrero sexual, porque me va el salseo y emocionalmente y sexualmente ahora soy feliz, pero necesito desahogar en un pequeño manual la experiencia anterior…

  • Mala venta, mala compra: Mi ex se describió como un espécimen amo-del-sexo-actor-porno que iba a hacerme ver las estrellas y ser el mejor amante que tendría jamás. Obviando el hecho de que las primeras (10? 15?) veces eso estaba más fláccido que un blandiblu, sus dotes amatorias dejaban muchísimo que desear (como veréis a continuación). Por el contrario, mi actual novio se vendió como un chico con poca experiencia, quizá incluso algo torpe, pero deseoso de aprender. Y resultó ser… UN EMPOTRADOR. Me llevó al cielo desde el primer momento.
  • Besos arghh: Antes de todo, decir que yo las babas no las llevo nada bien. Que mi ex me besara y me dejase la boca llena de babas desde la nariz hasta el mentón me daba puto asco. Que mi actual novio bese como una persona normal sin excesos salivares es una bendición.
  • “El sexo es dolor”: Ese era el lema de mi ex. Lo siento chato, para mí “el sexo es placer” (lema que comparto con mi novio) así que, si te digo que a mí los rollos pegarse, azotes y eso no me van, no estés dándomelo todo y viendo como (finjo) que me lo paso bien y me encajes un bofetón que casi se me saltan los dientes. ¿Eres gilipollas? Y encima te parece raro cuando te aparto de un empujón y paso de seguir. Si quieres te la chupo y de paso te muerdo y mastico hasta hacerte sangre… ¡Ah, no! Que eso te lo hizo tu ex y te hizo llorar… Claro, claro…
  • Mis pobres tetas: El amo del sexo creía que me pondría cogerme un pezón entre sus dientes, morderlo, succionarlo y tirar de él mientras con la otra mano hacía lo propio en mi otra teta. Mis gritos de dolor y peticiones de que me dejase los pezones antes de que se me cayesen y necesitase un implante solo lo estimulaban más. Al final cedió y me dejó en paz, y mis tetis fueron felices cuando encontraron a mi actual novio, que las trata con amor, lametazos y tocamientos que me llevan a orgasmos BRUTALES que jamás había sentido. ¡Eso sí! 

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  • El GPS: Cada vez que mi ex me practicaba sexo oral eso se convertía en una Highway to hell. Según él, al parecer mi clítoris se encontraba entre mi vagina y mis labios mayores, y pensaba que, ¡Oh, sí! Llenarlo todo de babas dejándome como una piscina olímpica (en el peor de los sentidos) iba a hacer que me corriera. Yo lo único con lo que soñaba y me que hacía sonreír era una ducha, una toalla o papel higiénico para secarme. Y tampoco me atrevía a decirle donde estaba realmente mi clítoris para que no lo tratara igual que a mis mancillados pezones. Lo de la ablación no lo veo… Sin embargo, mi actual novio, la primera vez que me hizo sexo oral fue directo al tema, abrió los labios, lamió con la punta de la lengua suavemente y directo al clítoris. Orgasmo brutal en cuestión de segundos. Mi chichi dando palmas de alegría.
  • ¿Eso es empotrar para ti?: Amo del sexo actor porno te coge, te penetra con fuerza y se pone a darte como si no hubiera un mañana. No sé si es su pene tamaño S-M o que voy tan rallada de babas que ya no sé ni dónde estoy. No noto NADA. Ni llega al fondo, ni roza el punto G sabe Dios por qué ni ná. Novio actual, con su pene M-L llega al fondo, me hace gritar de dolor, se disculpa y me empotra de tal manera que la cama se desvía más de un metro. Yo gimiendo como una perraca porque me está haciendo sentir de todo lo bueno. Encantada.
  • La corrida imposible: Actor porno presumía de que “él se corría cuando quería”. Por una vez, era literal. No había manera humana de que se corriese por mucho que yo hiciera. Eso le hinchaba el ego y le hacía sentirse más actor porno que nunca y yo me sentía como una mierda sin autoestima y que no me deseaba en absoluto, pero nunca lo entendió. Es frustrante ver cómo tu pareja acaba teniendo que hacerse pajas para correrse. Mi actual novio, si bien aguanta como un toro, afortunadamente es un ser humano al que puedo volver loco si quiero y hacer que tenga la mejor corrida del mundo. Eso me hace sentir poderosa, deseada y amada. Coño ya.

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  • Tu ex me la suda: Amo del sexo me compara con su ex, ama del sadomasoquismo y la zoofilia (eso daba para otro artículo, en fin…). “Ella me hacía esto, ella me hacía lo otro, su perro…” Mira, si tanto te molaba vete a follártela a ella, ostias. No hay cosa más corta rollos que te estén comparando y dándote instrucciones para que te parezcas a la guarra de su ex.
  • Nada de anales: La idea del sexo anal nunca me ha seducido, pero si juntamos eso con el ex baboso, imaginarme mi culo lleno de saliva y al otro dándome por detrás mientras probablemente me tira de los pezones o me da azotes, pos como que no… El sexo anal por curiosidad con mi novio, que lo hace delicadamente dándome tiempo a acostumbrarse a la sensación, con gel fresquito, palabras cariñosas y dándome orgasmos tetiles, sí, sí y mil veces sí.
  • ¡Nada de escupitajos!: Ya quedamos en que las babas no me gustan, así que si estás dándome caña de la buena (¡ja!) y de repente me escupes en plena cara llenándome de saliva… No veo por qué te parece raro que te empuje a ostias y me vaya directa al baño cortando el polvo. “Es que te vi disfrutando tanto que supuse que te gustaría”. ¿En qué cojones de universo a la chica antibabas le va a gustar que le escupas? Joder…

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Pues aún con esto, el chaval no entiende que no quiero volver con él. Misterios de la vida…

Dramaqueen.

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