La mayoría de mis amigas se han puesto a tener bebés. Algunas ya van por el segundo retoño. Y yo sigo soltera, no tengo hijos ni intenciones de tenerlos y también tengo mis movidas y mis problemas, aunque no tengan nada que ver con lactancia, crianza y demás.

Yo entiendo que cuando te conviertes en madre te quedas sin tiempo para ti y que tu bebé es lo más importante de tu vida. Pero es que mis amigas han pasado de escribirme a diario para charlar de chorradas conmigo, a sólo responder a los WhatsApp que yo les mando para preguntar por su hijos. Y de todo se cansa una.

Me he comportado siempre como una buena amiga: he asistido a sus bodas, les he regalado el típico sobrecito con billetes, les he preparado despedidas de solteras, babyshower, regalitos para sus hijos y vistas al hospital cuando han nacido, y yo lo único que pido es que me pregunten de vez en cuando cómo estoy y que saquen una tarde libre de sus apretadas agendas cada x meses para tomarse un café o cerveza conmigo.

El tema de los regalos es otra cuestión que me parece super injusta. Si echo cuentas, yo me he dejado una pasta en sus bodas, regalos para sus hijos y celebraciones de sus nuevas vidas. Como yo no me he casado ni tenido hijos, pues ellas a mí tan solo me regalan para mi cumpleaños. Y yo a ellas para sus cumples y los cumples de sus hijos. Pues no me parece bien. Yo también quiero un regalo y una fiesta por mi soltería y mi no maternidad.

Mis amigas han sido madres y yo, obviamente, he pasado a un segundo plano. No tendré hijos, pero también tengo problemas y me gusta que se preocupen por mí. Hay meses que no llego a fin de mes, me viene el seguro del coche o me quedo sin un duro para terminar el mes, o el mal de amores, que también lo sufro.

Antes, cuando no tenían hijos, pero la mayoría tenían parejas estables, al menos me preguntaban por mis ligues y mis citas con tíos de Tinder, aunque solo fuera por escuchar los detalles escabrosos y guarretes de mis encuentros sexuales. Algunas se sentían aliviadas por tener un marido que las quería, y otras sé que envidiaban mis aventuras. Pero es que ya no se interesan ni por mis amoríos.

Pero para mí, sin duda, lo peor de todo es cuando si alinean los planetas y conseguimos quedar varias para tomar algo. El monotema ya sabéis cual es… que si mi hijo tiene 10 meses y no gatea, que si el mío con esa edad ya hasta hablaba, el mío está con los dientes y no para de llorar día y noche… y en esas reuniones siempre hay una que viene a dar la noticia de ¡Oh! ¡Sorpresa! “¡Estoy embarazada”! Me gusta pasar el rato con mis amigas, pero en esas reuniones me aburro soberanamente porque yo no tengo nada que aportar en las conversaciones.

Que conste que yo pregunto por sus bebés y escucho sus nuevos problemas de mamás primerizas, porque sé que para ellas es importante hablar y desahogarse en un momento tan duro como es el postparto y los primeros meses de maternidad, pero a veces no se dan cuenta de que mis problemas también son importantes. Sus nuevas vidas están acabando con nuestra amistad.

 

Anónimo

 

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