A ver mujeres de mundo, todas sabemos lo que es un squirt ¿verdad? Yo creo que es un concepto ya muy trabajado a nivel teórico pero muy difícil de conseguir a nivel práctico. Quiero felicitar desde aquí a todas aquellas heroínas que son capaces de vaciar las glándulas de Skene -que también manda ovarios que lleven el nombre de un tío- con facilidad y placer. UN APLAUSO PARA ELLAS.
Más follodramas y cositas eróticas, vente
La cuestión es que cuando empezamos las andanzas sexuales, nuestro reducido grupo de amigas nos contábamos las cosillas que nos pasaban para comparar, reír y cotorrear un rato. Y una de ellas nos contó que, sin esperarlo, un día estando con un chico hizo una explosión de líquido en el momento del orgasmo. Nos lo explicó con pelos y señales entra risas, descojone y peligro de mearnos encima; porqué es una muchacha muy expresiva y tal cual nos lo iba contando nosotras nos desorinabamos vivas. Aquí fue cuando le pusimos el sobre nombre de “hacer la ballena” ya que una de las otras colegas empezó a compararlo con la expulsión de agua marina que hacen las ballenas por su espiráculo.
Con los años, ella ha seguido gozando de este placer reservado para unas cuantas elegidas y actualmente cuando está con un chico y nos empieza a explicar que se encamaron vienen todas las risas de su preencamamiento que consisten en llenar de toallas la cama porqué claro, eso es incontrolable y no está la economía como para ir cambiando colchones que quedan mojados.
El caso es que sin saber cómo, llegué a una página de Facebook (creo que me invitaron porque era una pagina sumamente secreta) dónde solo había mujeres y se hablaba de como practicar las técnicas para conseguir un squirt. Que si posición de los dedos (los tuyos o los de otra persona), que si postura del cuerpo para poder acceder al punto y un largo etcétera. Nos podéis imaginar a todas ensayando, algunas con más éxito que otras. Ya os avanzo que yo no era de las adelantadas de la clase…
Con todo eso, yo me encontraba en una época de exploración sexual porqué acababa de divorciarme y tenia ganas de diversión. Así que iba saltando de flor en flor, a veces hasta solapando flores mañana y tarde, a veces huyendo de flores pochas, a veces oliendo la flor una sola vez y otras pues repitiendo de vez en cuando. Así que me sentía estupenda, muy diva y de buen humor. Con esa piel tersa y brillante que te deja el sexo, y la mente bien despejada.
Una noche, estando de fiesta con amigas me encontré con uno de mis follamigos, al que llamábamos “ElArmarioEmpotrado” porque era un hombretón que media 2×2 y a mí me ponía muy perra. Tengo que afirmar que yo a él también; así que sin darme cuenta estábamos encastados en una pared de la calle comiéndonos los morros cual adolescentes. Al darnos cuenta, nos fuimos a su coche a rematar la faena porqué los dos queríamos hacer un pimpam, quedarnos a gusto y hasta luego MariCarmen volver con nuestros amigos a seguir la fiesta. Así que sacamos su coche del parquin donde lo tenía, porque hombre (y mujer) cauto vale por dos y allí había cámaras de seguridad. No queríamos que tuvieran registrado nuestro polvazo; así que en su coche nos trasladamos a un descampado de un centro comercial donde no había ni el tato, para poder dar rienda suelta a nuestra lujuria alcoholizada, porqué si, tengo que reconocer que mis niveles de alcohol en sangre en esos momentos eran algo excesivos. Mirad, chicas, yo no sé que pasó allí dentro; bueno si lo sé, pero no sé CÓMO pasó. En el momento más álgido de nuestro romance carnal, de golpe y porrazo agarrándome ya al clímax máximo…HICE LA BALLENA!
Salió de mis adentros tal cantidad de líquido que empapé el asiento del coche, a él, a mí, nuestra ropa que estaba por allí tirada. Todo, todo, todito mojado. Él, que había eyaculado al mismo momento que yo en esos momentos de mente en blanco que duran 15 segundos no se dio cuenta, pero en cuanto nuestras mentes volvieron a conectar con nuestros cuerpos y las endorfinas recorrían nuestras venas miramos perplejos el panorama. Yo solo atinaba a decir:
- ¡Lo siento, lo siento! Lo he mojado todo…-
A lo que él, riéndose me contestaba:
- Nunca me había pasado, no te preocupes. –
Nos vestimos e intentamos secar lo máximo posible al menos los asientos del coche. ElArmarioEmpotrado condujo hasta dónde habíamos dejado a nuestros respectivos grupos de amigos y al bajarme del coche para volver con mis amistades atiné a decir:
- Siempre es un placer estar contigo-
Salí del coche con mi máxima dignidad y no lo he vuelto a ver. Pero no lo he vuelto a ver por otras cosas de la vida, no por haberle empapado el coche. Simplemente no pudimos coincidir más, así que guardo un perfecto y mojado recuerdo de él.
Parvaty