Hoy nos apetece abrir este melón que ha creado debate y controversia: ¿El dolor menstrual es normal o no?

Aceptémoslo, tenemos un cacao mental: mi médico, mi madre y mis amigas me dicen que el dolor menstrual es normal, que ha sido así desde siempre y que, si no fuera normal, no lo tendrían tantas chicas.

Luego nos encontramos con feministas, activistas menstruales y otra peñita en redes que dice que no es normal y ya no sabemos si tenemos que consultar a un gine, o no.

Así que llamamos a las chicas de Kiara, que de salud femenina saben un rato, para resolver este dilema.

Para empezar, es importante diferenciar entre frecuente y normal.

¿Es frecuente?, sí. Aunque las estadísticas no están del todo calaras: hay quienes apuntan que de un 25% a un alarmante 90% de mujeres que sufren de dolor menstrual, pero los estudios son muy heterogéneos y el dolor es subjetivo.

¿Es normal?, creo que ya te imaginas cuál va a ser la respuesta, pero por si acaso, te la escribo alto y claro: NO

También debemos diferenciar entre molestia y dolor, porque esto te va a ayudar a saber cuándo debes consultar con una gine y cuándo no. Por ejemplo, puedes sentir que tu útero se mueve, un poco de incomodidad, inflamación o una ligera presión en la parte baja del abdomen. A esto le llamamos molestia y es normal.

Otra forma de diferenciar la molestia y el dolor es evaluar cuánto afecta tu vida diaria. Es decir, un dolor que sea incapacitante, que te impida llevar tu vida normal, que te obligue a tomar analgésicos o que te deje en la cama paralizada, NO ES NORMAL.

Las molestias se suelen calmar con descanso, una infusión o calor; en cambio el dolor suele necesitar analgésicos y te limita la vida.

El dolor, aunque no sea normal, ¿está normalizado? ¡Sí!, y desde mi punto de vista subjetivo, este es el mayor problema. Te recuerdo que la gordofobia, la cultura de la dieta, el racismo y el machismo también están normalizados, pero eso no los hace normales…

Además, incluso en la comunidad médica está normalizado (afortunadamente, cada vez menos). Es obvio que muchas no nos creáis cuando decimos que el dolor menstrual no es normal porque una figura de autoridad como vuestra gine os ha dicho que “es normal y que habéis tenido mala surte, así que toca ibuprofeno, naproxeno o anticonceptivas”.

(Seguro que esto no lo dice el urólogo si llega un hombre diciendo que le duele eyacular. En fin, la hipocresía.)

¿Por qué no es normal?

Verás, menstruar es un proceso fisiológico como digerir la paella del domingo y que luego salga en forma de muñeco de barro o que los copazos del viernes se conviertan en pis, o simplemente respirar. A que ningún médico te diría que es normal que te doliera digerir, respirar o ir al baño, ¿verdad?

El dolor es un mecanismo que usa nuestro cuerpo para decirnos que algo no va bien, es una señal de alarma que no debes ignorar. Si lo piensas, el único dolor que está normalizado es el dolor menstrual. A nadie que tenga un dolor crónico de estómago, cabeza o rodilla le dicen que ha tenido mala suerte y que se aguante o que es demasiado quejica.

Pero esto no es más que una consecuencia de la falta de protagonismo de las mujeres en la medicina. Nuestros cuerpos han sido muy poco estudiados, por lo que no hay tanto conocimiento sobre la dismenorrea (nombre médico del dolor menstrual).

Además de esta falta de atención a nuestros cuerpos y procesos, hay muchos otros factores psicosociales que explican la normalización del dolor menstrual, pero hoy me voy a centrar en la biología para que finalmente entiendas qué se puede esconder detrás del dolor menstrual.

Diferencia entre dismenorrea primaria y dismenorrea secundaria.

La dismenorrea primaria es el dolor menstrual sin causas aparentes o, mejor dicho, cuando no hay una patología subyacente. Eso de “sin causas aparentes” nunca me ha gustado, porque, aunque no haya una causa obvia como la endometriosis o miomas, el dolor siempre está causado por algo.

La dismenorrea secundaria es el dolor menstrual causado por alguna patología o enfermedad. La más común de todas es la endometriosis. Que, por cierto, si eres una endowarrior seguro te interesa esto: https://cursos.kiarawomen.com/curso-de-endometriosis .

Ya que tenemos claro de dónde viene la dismenorrea secundaria, hoy nos vamos a enfocar en la dismenorrea primaria, o sea el dolor menstrual que no es causado por una patología.

Posibles causas de dismenorrea primaria:

  • Desequilibrio de prostaglandinas

Las prostaglandinas son sustancias que regulan diversas funciones como la presión sanguínea, la coagulación, la respuesta inflamatoria y la actividad del aparato digestivo.

Durante la menstruación, son las encargadas de producir la vasodilatación y las contracciones uterinas que te permiten expulsar el endometrio.

Existen dos grandes grupos de prostaglandinas: las que aumentan la inflamación (proinflamatorias) y las que la disminuyen (antiinflamatorias).

Ambas son necesarias, porque el proceso inflamatorio es imprescindible para nuestra salud. Necesitamos a las proinflamatorias para menstruar, pero también a las antiinflamatorias para que tengan la inflamación controlada.

¿Sabes las típicas náuseas que sientes cuando tienes la regla?, o el famoso period poop (caca de regla), estos pueden ser síntomas de un exceso de prostaglandinas proinflamatorias, dado que también estimulan el intestino y la secreción de mucus gástrico.

Las prostaglandinas son sintetizadas a partir de los ácidos grasos que ingerimos en la dieta, por lo que el truco del almendruco está en mantener una ingesta equilibrada de omega 3 y 6.

  • Estilo de vida proinflamatorio

La menstruación es una inflamación fisiológica, es decir, menstruar produce naturalmente inflamación. De por sí, esta inflamación no duele ni es perjudicial, pero el ritmo de vida actual, la hiperproductividad, el estrés, los tóxicos ambientales, los alimentos ultraprocesados y la falta de descanso generan un EXCESO DE INFLAMACIÓN que conduce al dolor menstrual.

  • Trastornos musculoesqueléticos y viscerales

El útero posee una capa muscular (denominada miometrio) que se contrae para lograr el desprendimiento del endometrio durante la menstruación y, para llevar a cabo esta función, necesita tener libertad de movimiento.

El útero es una víscera que se relaciona con múltiples estructuras como la pelvis, la columna vertebral, ligamentos, músculos, fascias, etc. Todo este sistema debe estar en equilibrio para que la posición y el movimiento uterino no se vean afectados.

Si existe rigidez en nuestra pelvis, musculatura o en los ligamentos que unen el útero y las demás vísceras a los huesos pélvicos, al útero le costará un poco más moverse y puede generar dolor.

Las posibles causas de esta rigidez incluyen:

  • Tensión en la musculatura del suelo pélvico
  • Desequilibrio muscular, sobre todo de glúteos, abdominales y suelo pélvico
  • Pérdida del movimiento pélvico
  • Rigidez a nivel de la columna lumbar
  • Pérdida de movilidad o inflamación de las vísceras vecinas, como la vejiga o el intestino
  • Aumento de la presión intraabdominal, por ejemplo, por procesos intestinales inflamatorios

Para evitar esto es imprescindible hacer deporte y mover la pelvis.

  • Endometriosis no diagnosticada

Detrás de una dismenorrea primaria, se puede esconder una dismenorrea secundaria.

Una de las consecuencias de normalizar un dolor menstrual que no es normal es el infradiagnóstico o diagnóstico tardío de enfermedades como la endometriosis (en España se tardan una media de 8 años en diagnosticarla).

Para rematar, uno de los factores más importantes en el tratamiento de endometriosis es el diagnóstico precoz, que evita que la enfermedad avance y previene, por ejemplo, la infertilidad.

Mi mejor consejo es: si sientes que algo no va bien, confía en ti y escucha a tu cuerpo. El dolor siempre es una señal de alarma, es un mecanismo que usa nuestro cuerpo para decirnos que algo no va bien. Y si tu gine no te cree, cambia, busca, infórmate hasta que encuentres a las profesionales de la salud adecuadas para ti.

Signos de alarma y cuándo consultar

  • Si el dolor severo dura más de 2 o 3 días.
  • Si viene acompañado con dolor al defecar o miccionar.
  • Si además experimentas dolor en la penetración.
  • Si tienes fiebre o te desmayas del dolor.
  • Si el dolor te impide llevar una vida normal.
  • Si no disminuye con ibuprofeno.
  • Si de un ciclo a otro el dolor aumenta fuertemente.

7 soluciones naturales para el dolor menstrual

  • Orgasmos: los orgasmos son potentes analgésicos que te ayudarán a disminuir el dolor, aumentan el flujo sanguíneo hacia la pelvis, mejoran la movilidad uterina y te relajan. Lo mejor: son gratis y están al alcance de tu mano (nunca mejor dicho).
  • Movimiento: danza del vientre, yoga, pilates, hipopresivos, hasta el perreo vale. Elige tu favorito.
  • Saco de semillas de lavanda manoslibres. O simplemente calor para disminuir la inflamación y aumentar la vasodilatación.
  • Acude a una osteópata o fisioterapeuta de suelo pélvico.
  • Aceite de CBD.
  • Estilo de vida: alimentación antiinflamatoria, gestión del estrés y descanso adecuado.
  • Curso de dolores menstruales. Que tiene todo lo anterior (nutrición, fitoterapia, ginecología, yoga, fisioterapia y osteopatía para el dolor menstrual) impartido por 5 profesionales de la salud femenina.

No dudes en buscar ayuda si sientes que la necesitas y concédete un momento para reflexionar y tomar consciencia sobre por qué todos los meses aparece dolor menstrual. Puedes comenzar por hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Tengo una buena alimentación?
  • ¿Hago suficiente ejercicio?
  • ¿Paso demasiado tiempo sentada o en la misma posición, por ejemplo, en el trabajo?
  • ¿Descanso bien y lo suficiente?
  • ¿El estrés se está apoderando de mí?

Y recuerden amigas: EL DOLOR MENSTRUAL NO ES NORMAL.

Post de Kiara en colaboración con Weloversize.