Fui una adolescente normal, no me desarrollé ni antes ni después que mis amigas, y mis ciclos menstruales fueron aparentemente normales, por lo que nunca fui al ginecólogo, ni me he hice ningún chequeo en mi primera relación sexual.

Cuando cumplí 26, empecé con mi pareja, primero fue algo puntual pero poco a poco fuimos consolidando, así que cuando llevábamos 1 año juntos, decidimos irnos a vivir juntos.

Fué entonces, cuando decidí visitar a la ginecóloga, para tomarme la píldora anticonceptiva, y hacerme esa revisión que había estado postergando desde los 20.

Una vez allí, me comentó que haríamos un escáner completo, así que me pidió análisis de sangre, y todas las pruebas que estimó oportunas. Me preguntó por mis reglas, yo le dije que siempre eran de 10, pero que últimamente eran más irregulares, unos meses fueron muy espaciadas, y luego con sólo 20 días de diferencia, y que además ahora estaba sangrando mucho. Me dijo que el anillo me iría bien para regular, me lo recetó y quedamos en que me haría las pruebas complementarias y volvería al mes para enseñárselas. 

Verano estaba a la vuelta de la esquina, así que tardé un mes en hacerme parte de las pruebas, y luego tardé 2 o 3 en recoger resultados, luego pedí hora a la ginecóloga y entre su agenda y la mía, no concerté visita hasta 9 meses después de la primera.

Durante esos meses, sufrí mucho insomnio, sofocos, mucho dolor de cabeza y sobretodo mucha sequedad vaginal a la hora de acostarme con mi novio, pero yo lo achaqué a la anticonceptiva que me estaba sentando “ fatal”.

Cuando por fin volví a la consulta de la ginecóloga, me dio la noticia : estaba en perimenopausia, que es la antesala de la menopausia. Se lo confirmaron las pruebas, mi reserva ovárica y mis hormonas, además de los síntomas que yo le había descrito y nada tenían que ver con la anticonceptiva.

Me explicó que es más común de lo que pensamos, que quizá con mi edad no, pero estaba viendo muchas con 30 y pocos, y que no siempre hay una causa, de hecho 6 de cada 10 casos  en los que se produce la menopausia precoz,  no es posible determinar los motivos  que la ocasionan y nada tiene que ver  con trastornos genéticos, enfermedades , diabetes , antecedentes familiares, o incluso el consumo de tabaco que estaba demostrado que en algunos casos excepcionales era la causa de la precocidad.

Los meses siguientes los recuerdo como un infierno, engordé, lo dejé con mi novio, mi autoestima se esfumó, necesité mucho tratamiento psicológico y psiquiátrico, sufrí principios de depresión, fue todo demasiado rápido, y se salía todo demasiado del esquema que había planeado para mi vida.

Con el tiempo aprendí, que evidentemente, esto no es el fin del mundo, pero en ese momento y en mi bucle, me costó verlo y sobretodo, aceptarlo, sentía que mi juventud se había esfumado porqué mi cuerpo así lo había elegido, y fue cuando con mucha ayuda entendí que no. 

Así es como cambié hábitos, me volví a querer a mí misma, me redescubrí, encontré nuevas aficiones y en definitiva, dibujé otro rumbo a la vida que había imaginado, aprendí que planear no siempre tiene efectos positivos, y que el miedo a no encajar y ser diferentes a los socialmente aceptado o dispuesto me aterraba.

Ahora tengo 38, y aunque no estoy casada y con hijos, estoy viviendo una vida mucho más plena de lo que nunca había imaginado, y es que, a lo mejor, esa menopausia precoz, me ha regalado una nueva vida y una nueva yo, de la que estoy muy orgullosa.