Querido diario

Tengo depresión, no soy una niña pequeña

Una de las millones de cosas que me ha enseñado la depresión es lo poquito que sabe la gente de ella, y el miedo que le tienen. Ya he hablado en otras ocasiones de los estereotipos que tenemos metidos en la cabeza sobre las personas que la padecen, creyendo que son almas en pena nivel zombi que son incapaces de hacer nada. Pero hay tantas y tantas otras más…

La gente cree que por tener depresión te conviertes en una muñeca de porcelana: eres frágil y te puedes romper con facilidad. Cuando, a mi parecer, es lo contrario completamente. La gente más fuerte que conozco tiene depresión: Se ha sacado una carrera, ha tirado de una familia, ha conseguido que no perjudicara su trabajo…ha hecho cosas que a ojos de alguien que no padece esta enfermedad son normales, pero pueden suponer un mundo. Un ejercicio físico y mental peor que una maratón sin preparar. Y lo han hecho sin montar el drama del siglo, incluso quitándole importancia.

 

Sin embargo, la gente no lo ve. No ven que debajo de nuestra tristeza, nuestra apatía, nuestra desgana, seguimos siendo nosotros. Que de la noche a la mañana no nos hemos convertido en niños pequeños. Si podemos con esto, podemos con todo.

Así que, desde aquí lanzo un comunicado. Señores, dejad ya de tratarnos como si fuéramos altamente inestables. Dejad de tratarnos con cuidado, con miedo de que si nos enteramos de algo malo, “nos vayamos a poner fatal”. Dejad de escondernos cosas por miedo a que “montemos un drama”, “estallemos como una bomba” o cualquier mierda así. Somos más conscientes de nuestro alrededor de lo que parece.

Lo peor que podéis hacer es ocultarnos cosas que “podrían hacernos daño” por “nuestro bien”, ya que nos hace sentir peor. Nos hace sentir como si, a ojos del resto, estuviéramos locos. Y de alguien que no nos conoce, nos la suda, pero cuando es alguien que nos importa, nos destroza. Nos hace preguntarnos a nosotros mismos cuál es la imagen que damos, cómo nos ve la gente de nuestro alrededor, para tratarnos así, con miedo.

Dejad de escudaros en el hecho de que tenemos depresión para poder omitir información, mentirnos a la cara, escurrir el bulto. Si situaciones como esta os hace sentir incómodos, tened en cuenta una cosa: el problema no es nuestro, es vuestro.

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