Leo tantas historias de Tinder terribles que hoy vengo a aportar un poquito de luz con la mía, por si hay personas que necesitan historias positivas para no perder la esperanza.

Yo también era de las que tenía una cita terrible detrás de otra. O bueno, a veces las citas no eran terribles pero luego el tío en cuestión desaparecía y me hacía un ghosting como una catedral.

De alguna manera todas esas malas experiencias me sirvieron para hacerme más fuerte y para protegerme ante futuros fracasos. Digamos que dejó de darme miedo el rechazo y empecé a ver la vida y las relaciones de otra manera.

Fue en ese momento en el que yo ya me lo tomaba todo con mucha filosofía cuando apareció Ricardo (nombre cambiado). Pensé ‘qué chaval tan mono’ y quedamos a los 3 días de empezar a hablar.

Yo era de las que no creía en los flechazos, y menos después de todas las experiencias negativas Tinderianas que llevaba a la espalda, pero con él todo fue diferente. Todo fluyó de forma mágica desde el primer saludo, la conversación se prolongó durante horas y los dos teníamos la sensación de que podríamos seguir charlando eternamente.

Ese primer día no pasó nada, pero volvimos a quedar dos días más tarde y ahí nada más vernos se produjo nuestro primer beso. Algo torpe, he de reconocer. Seguramente desde fuera no parecía muy de película, pero yo sí lo sentí así.

¿Sabéis esa sensación de encontrar una persona que aunque casi no la conoces te hace sentir como en casa? Pues eso me pasó con Ricardo.

 

Todo iba genial cuando a los 20 días de estar conociéndonos y quedando casi cada tarde, vino a una de nuestras citas con la cara descompuesta. No tardó mucho en soltar la bomba.

Su ex, con la que había estado un par de años y uno más de idas y venidas, estaba embarazada. Y él era el padre. 

Llevaban separados ya un tiempo pero seguían quedando esporádicamente para tener relaciones, y la última vez había sido hacía dos meses y medio. Pues eso, sacad la calculadora.

Por fin encuentro al tío que llevaba siglos esperando, y resulta que está esperando un hijo con otra mujer. Agradecí su sinceridad y di por hecho sin preguntar que esta noticia lo cambiaba todo. Que volvería con su ex y que si te he visto no me acuerdo.

Pero no. Nervioso me dijo que sabía que era una tema delicado y que comprendería si yo no quería volver a verle, pero que lo que había empezado a sentir por mi en 20 días era real y que estaba dispuesto a llevar adelante esa disparatada situación a mi lado.

En ese momento no supe qué decir y me fui de allí pidiéndole un tiempo para pensar.

Pero la verdad es que aunque suene loco yo también estaba empezando a enamorarme y mi instinto me dijo que no podía huir de esa historia por más surrealista que fuera, y que debía de al menos intentarlo.

A día de hoy llevamos casi 6 meses juntos y la relación se afianza. El bebé está a punto de nacer y no sé qué nos va a deparar la vida o cómo llevaremos esta situación. Solo sé que Ricardo es lo mejor que me ha pasado en años y que cuidaré ese bebé todo lo bien que pueda.

Ay las sorpresas del Tinder…

CONTINUARÁ

 

 

Sandra T.