«SONRÍE MÁS!»
Siempre la misma frase.
Nací con porte de guarda civil retirado, así es: mi cara es seria.
A veces pienso que tengo un problema para que los demás entiendan quién soy.
Soy muy sarcástica y con buen sentido del humor, la bromista del grupo, la de la puntilla graciosa en la conversación…
Sin embargo, no puedo cambiarlo… mi rostro es seriedad pura, amenos que esté riendo o alguien me saque una gran sonrisa.
No soy borde, no soy fría y no soy cemento. Soy una tía risueña y muy cariñosa detrás de un rostro hierático.
Los que me rodean saben perfectamente que es sólo una primera impresión y en realidad soy un pie de avellanas; pero según ellos
los hombres no se fijan en mi porque «soy muy seria».
Alguna gordiseria en la sala con un buen consejo o valoración?
Gracias!