Buenas, hace unos meses vi esas dos rayitas dibujadas en aquel test que me provocaron tanto miedo y a la vez tanta felicidad…
Empezaron a llegar todos aquellos síntomas y todos aquellos sueños que se terminaron destruyendo de un golpe con una visita a urgencias sangrando como un cochino y sintiendo el mayor dolor físico y moral que he podido sentir.
Llevo meses luchando con las personas que se acercan a preguntar que cuando vamos a tener ese bebé que perdimos, y por lo menos tengo las fuerzas suficientes para contestarles que cuando se quiera quedar con nosotros porque el primero no quiso quedarse.
Aunque me duela, creo que es bueno dar a conocer los abortos porque desgraciadamente desde que le echo huevos y contestó eso, resulta que más de una mujer de mi entorno ha vivido está realidad que se vive en soledad y se callan.
El problema viene cuando tú te sientes la peor mujer del mundo y la más desgraciada y ves que lo más normal es que una mujer sufra un aborto espontáneo en el primer trimestre…

A los meses de dolor y de intentos fallidos empieza aparecer lo que todo tu entorno te grita y te repite continuamente «LA OBSESIÓN» el empezar a controlar tu ovulación, tus relaciones sexuales y un maldito algoritmo en el móvil que solo te saca influencers con test de ovulación, test de embarazo y embarazadas…
Tu cabeza empieza a traer una voz desagradable que te ataca y te hace creer que eres una mierda porque llega tu amiga y te oculta que se ha quedado embarazada porque sabe que tú lo has perdido.
Llega otra conocida y se acaricia la barriga y te dice que para cuando tu…
Llega un WhatsApp de tu prima con la ecografía de su bebé…
Y te alegras, te alegras por ellas, das la enhorabuena y deseas que esos embarazos lleguen a termino, pero, llega la ansiedad y la dichosa voz de tu cabeza a boicotearte a decir que eres una mierda de mujer, que porqué ellas sí y tú no y te planteas todo como si estuvieses en un mar lleno de olas que no te dejan sacar la cabeza porque tus pensamientos te van dando hostias a ritmos impensables.
Esta es mi realidad y la de muchas más mujeres que nos alegramos de los embarazos de nuestras conocidas, deseamos que esos bebés vengan sanos, pero, nuestra cabeza nos hace castigarnos constantemente porque no tenemos, no podemos, no estamos en el momento adecuado para poder crear esa deseada vida y muchas veces nuestro entorno no nos comprende, porque está mierda solo se puede comprender si la vives.
Solo espero con este post que no se juzguen a esas amigas que lloran en silencio, que no saltan y gritan con un embarazo debido a que ellas están viviendo un duelo y un proceso mental que nos hemos encargado en minimizar y hacer como si fuese menos doloroso.
Y para todas aquellas que se preocupan por la salud mental y son dios…ya voy al psicólogo.