Madre mía, cuánta Hitleriana veo por aquí. Me gustaría veros a vosotras de abuelas, si seguís tan a rajatabla las normas que inponéis al prójimo tan alegremente.
Mi suegra consiente a mis hijos, de hecho, los niños hacen lo que quieren cuando están en su casa, pero cuando regresan a la mía, vuelven a cumplir las normas de casa sin ningún problema, siguen comiendo fruta y verdura y demás historias que están taaannn a la orden del día.
Qué triste si les quitamos esa parte tan bonita a los niños de que les comprendan, que no se enfaden y por qué no, les compren un helado de postre cuando se quedan a comer con ellos.
Intentad recordar, cuando os ponéis tan estrictas, de vuestra relación con vuestros abuelos y la cantidad de cosas que hacían «a escondidas» y abrid un poquito más la mente, que la vida son dos días.
A la autora del post, espero que tu nuera acabe por entenderte. Ánimos!