Hola,
Mira.. no te voy a decir lo que tienes o no tienes que hacer porque supongo que eres adulta.
Tan solo te diré que sí, un bebé es una responsabilidad enorme y pone tu vida anterior del revés. Y bendito cambio.
Ahora mismo escribo esto con mi hija de 17 meses durmiendo y mamando. Ni por todo el oro del mundo, ni por 10.000 viajes, cruceros, juergas, conciertos ni cenas con amigos. No me cambiaba por nadie.
Soy una ser humana… no te negaré que 2 años y medio sin probar nada de alcohol, ni una copichuela en alguna comida o cena o sarao social no toca un poco la moral. No te negaré que no eche de menos salir a cenar de vez en cuando (en mi caso, estoy separada). Pero… considero que ya he salido todo lo que tenía que salir en plan juerga con veintitantos, ya he socializado todo y más. Con 25 años cerraba discotecas a las 8.00 de la mañana (bailando y pasándolo genial). Es decir, esa etapa ya la he vivido.
Tengo 39 años. Y toda mi vida he querido ser madre. Si bien es cierto que al principio del embarazo y los primeros días y semanas de vida de tu bebé te invaden los miedos (algunos lógicos y otros absurdos)… es normaaaaaal. Creo que todas las madres hemos pasado por ello.
Resumiendo, sí, si eliges tener el bebé y el embarazo sale bien.. tu vida cambiará. No imaginas a qué escala, aprenderás nuevos sentimientos, nuevos colores, olores, dejarás de dormir (tanto), aprenderás a querer a lo bestia, sin medida…
Pero si sientes que no es esa tu vida, que no quieres que tu vida cambie, que no te ves capaz de sacrificarte y no dormir, no comer, no ducharte ni atender tus necesidades primero… entonces piénsatelo. Porque es un contrato indefinido, de por vida.
A mí me maravilla ver crecer a mi hija, me río con sus risas, ocurrencias, la celebro viva todos los días, doy gracias a la vida porque me eligiera como su madre y ya no imagino un mundo sin ella. Y encima es gradualmente…in crescendo, cada día que pasa estoy más orgullosa de verla feliz, de su lengua de trapo, de sus ojos intensos coronados por unas pestañas imposibles (de algún fontanero o antepasado dragón queen), esos ojos de cachorrillo, esa viveza y alegría insistente con la que me llama a gritos «Mamaaaaaaaaaa» por toda la casa hasta que me encuentra, hasta que me persigue hasta el baño, se coge a mi pierna, no me deja irme… eso.. es puro amor.
No te puedo describir con palabras de este mundo la mezcla de sentimientos que me nacen cuando la miro, la disfruto, la siento…todos ellos positivos. Incluso cuando le cambio el pañal con una pinza en la nariz, incluso cuando pienso que me la han cambiado por la niña del exorcista en una rabieta, incluso cuando voy a trabajar sin tiempo para alistarme los pelos de loca y con un sueño tremendo, incluso cuando de más bebé se despertaba cada hora para tomar pecho y vomitar, vomitar y tomar pecho… celebro cada momento porque está viva, porque es mi hija.
Esa es mi experiencia.
Suerte bella!
Eres libre en tu decisión, sopesa pros y contras.