Centrémonos. ¿De qué narices estamos hablando?

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    Gules on #85713

    Llevo varios meses viendo cómo la gente aboga por la igualdad de tallas : las gordas somos aquello o somos lo otro. Tengo 27 años, he tenido que estar reformulandome mi forma de pensar casi a diario en base a lo que estoy viendo en las redes sociales. ¿ estoy gorda? ¿ no lo estoy? ¿ gorda bien? ¿ gorda mal? ¿ es un concepto que tiene que existntir siquiera?

    ¿ En qué momento el hecho de usar una 44 o una 46 se ha convertido en una revindicación? Creo que me he perdido algo. Yo he tenido un padre que me ha ofrecido amablemente todo tipo de alicientes para que perdiese peso para «no tener una hija gorda» y he tenido ex novios que en discusiones al dejarlo ha recurrido al maravilloso «que te jodan gorda de mierda», pero jamás me he planteado mi estructura corporal como algo diferente a lo que tienen las chicas que pesan 50 kilos. ¿ Nos estamos volviendo locas? En serio, es tan genial comerte una maldita hamburguesa que no entiendo la diferente entre hacerlo y pesar 80 kilos y hacerlo y pesar 50. ¿Alguien me explica por qué hemos llegado al punto de tener que excusarnos? ¿revindicarnos? Yo no le pregunto al vecino qué pijama lleva a la hora de dormir así que tampoco debería ser objeto de debate qué talla llevo.

    Me parece muy bien que las que estamos por encima de la media en grasa corporal y volumen estemos orgullosas de lo que somos, pero me temo que las cosas no irán exactamente bien hasta el momento en el que eso sea un debate. ¿Debatimos?


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    Esse_
    Invitado


    Esse_ on #85762

    Creo que todo se basa en el entorno en el que vivimos. Desde los mensajes en los medios de comunicación que recibimos constantemente, determinando qué tipo de cuerpo es «lo correcto», hasta la industria de la moda que crea unas tallas determinadas y un prototipo a seguir. Por otra parte está la gente que se limita a asumir que estos mensajes y ejemplos son la verdad absoluta, entonces si te sales del canon pueden señalarte (el ejemplo típico de cuando un familiar te dice «qué pena, con lo guapa que eres de cara, si perdieras peso estarías genial…» o «fulana ha hecho la dieta de nosequé y ha perdido trece quilos, podías hacer lo mismo). Puede que antes de estos comentarios ni siquiera te hubieras percatado del hecho de que te puedan sobrar X quilos, tú simplemente estabas contenta contigo misma, pero basta con que alguien te haga este tipo de comentarios para que tú misma empieces a pensar que eres muy diferente a una chica que pueda pesar cincuenta quilos, y que esta diferencia es algo malo (una diferencia simplemente física).
    En este momento comienzas a comparar tu aspecto con el de las demás, algo que unido con los mensajes diarios de los medios, las imágenes, etc y los comentarios desafortunados de algunas personas acaba creando complejos, hasta que acabas convenciéndote a ti misma que si debes estar delgada, lo estarás, porque dentro de los posibles tipos de cuerpo es el único válido.
    Cuando algunas nos dimos cuenta de que a pesar de todas las dietas, todo el ejercicio y todos los ayunos no eran suficientes para encajar en el canon estético nos comenzamos a replantear la idea impuesta de que la delgadez de la felicidad, y nos dimos cuenta de no era algo universal, ya que hay infinidad de cuerpos diferentes y ninguno es «incorrecto», por lo tanto ¿cuál es la manera de hacer ver al resto del mundo que un cuerpo no normativo no es una condena? mediante la reivindicación. La gente ha asociado a las personas con sobrepeso a una vida sedentaria y al consumo de comida basura, por lo que ya asumen que cualquier persona gorda es así por estos motivos, cuando en realidad no suele ser así.
    Quedándonos con la aversión que tiene la sociedad al sobrepeso, hay que añadirle la presión extra que sufrimos las mujeres por nuestro aspecto. Los que repentinamente se preocupan por tu salud y te recomiendan dietas es porque ven que tu cuerpo no es perfecto, y por lo tanto piensan que vives deprimida por este hecho. También puede ser porque no soportan ver a una mujer que no esté «perfecta», como si fuera algo antinatural que hay que corregir cuanto antes.
    En el momento en el que nos señalaron por nuestra barriga o nos encasillaron en tallas de pantalones comenzó a haber diferencias entre nosotras, comenzaron los complejos y la lucha eterna de conseguir encajar en la norma. Hay que ver más allá de todo esto, liberarnos de esta carga y pensar que la chica de cincuenta quilos es igual que tú, al igual que la de setenta quilos, tan sólo os diferencia la masa corporal. La tarea es difícil cuando tienes a toda la industria y la sociedad en tu contra, lanzando los mismos mensajes una y otra vez, pero para eso hay que seguir luchando por visibilizar todos estos problemas que sufrimos muchísimas de nosotras a diario, y de dónde surgen.

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    Elena Devesa
    Superadministrador


    Elena Devesa on #85789

    No sé si es que no he entendido bien tu texto… dices que no deberíamos hablar todo el día de estos temas, pero a la vez abres un debate.
    ¿Me he perdido algo? XD

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