¡Hola! Escribo sobre todo para reflexionar y conocer otras opiniones acerca de la relación que tenemos los padres con los colegios y de algunos aspectos del enfoque pedagógico actual.
Tengo dos hijos, uno va a primaria y el otro a infantil.
En el colegio, se comunican con los padres de varias formas (correo electrónico, una App y puntualmente agenda). Cada día lectivo recibo al menos un mensaje de correo electrónico, aunque la mayoría de los días son 2, 3, 4… para comunicar cosas diversas (actividades del AMPA, festividad de no sé qué, la profe de mates que pasa un enlace para hacer tareas, una excursión, el menú del comedor o que hay piojos en el colegio). A todo este bombardeo de mensajes del cole hay que añadir los grupos de WhatsApp de padres con sus chaquetas perdidas, sus «qué deberes tocaban hoy» o «a ver si sale grupo para el equipo de futbito».
Es una locura la constante conexión a través de nuestros dispositivos. Tengo la sensación frecuente de que me pierdo cosas porque no tengo tiempo de detenerme para procesar tanta información ni discriminar lo importante entre tanto humo.
Soy consciente de que los tiempos cambian y ahora todo funciona a través de estos medios, pero me viene a la cabeza muchas veces cómo hacían las cosas nuestros padres. En mi época era: nota en la agenda o en un sobre directamente del profesor. Y para temas generales del colegio: circular a todos los padres. Y eso no sucedía ni mucho menos cada maldito día del curso. Las tutorías antes eran de tú a tú, sin embargo ahora casi siempre son con videoconferencia. Esto me hace poner el foco en la incoherencia de estos tiempos: muy conectados con cada pequeñez del día a día pero apenas nos tratan en persona y considero que hay matices del contacto humano que no se pueden plasmar a través de una pantalla.
Reconozco que la tecnología nos ha facilitado muchísimo la vida pero nos ha hecho más dependientes, y a nuestros hijos también, porque nos necesitan a nosotros para estar al tanto de todo lo que ocurre en su colegio, quitándoles a ellos esa pequeña responsabilidad y cierta autonomía.
Con mi hijo mayor, por ejemplo, los profesores dan por hecho que los padres debemos sentarnos cada tarde con ellos a hacer los deberes. Yo le inculco que es su obligación y que desde luego le ayudaré con las dudas que tenga en la medida que pueda, pero que tiene que ser él quien se haga cargo de sus tareas. Pero en el cole nos lo ponen a veces difícil, bien porque en ocasiones esas tareas consisten en usar un móvil o una tablet para hacer ejercicios o bien porque la complejidad exige que le vayas diciendo lo que tiene que hacer.
Estas cosas me escaman mucho porque no se puede suponer que todos los padres pueden estar cada tarde sentados al lado de sus hijos mientras estudian o que todos se manejen igual de bien con las tecnologías. A mi parecer estos métodos hacen a los críos poco independientes y con necesidad de aprobación constante.
Por otra parte está también el empeño que tienen de reforzar constantemente la individualidad del niño. Cosa que a priori no es negativa pero que cuando se abusa de ello puede resultar problemático y me explico.
En los cursos de infantil los profesores nos incitan a que los padres enviemos presentaciones de fotos de lo que ha hecho el niño el fin de semana para que lo cuente en clase y ser el protagonista.
Cada familia tiene sus circunstancias, no quiero poner excusas y puede que a muchos os lo parezca, pero en nuestro caso particular, tanto mi pareja como yo, trabajamos a turnos, a veces jornadas de 12 o más horas y también muchísimos fines de semana y festivos. Pueden pasar un sábado o un domingo enteros con los abuelos y justo les va a los pobres para hacer fotos con el móvil. Otras veces incluso tienen que dormir en casa de ellos cuando es fin de semana y no hemos podido cambiar el turno nocturno (entre semana nos apañamos y no duermen fuera para no romper rutinas).
También hay veces que hemos trabajado todo el finde, estamos reventados y no nos da la vida para ponernos el domingo noche a montar una presentación de fotos en lugar de, por ejemplo, leerle un cuentito al niño que es lo que nos apetece en ese momento.
Nosotros, en cursos pasados lo hicimos 3 o 4 veces en el año y nos parecieron suficientes. Pero he sabido que hay padres que casi todos los fines de semana mandan fotos.
Probablemente algunos padres no querrán exponer con tanta frecuencia su vida familiar porque pueden tener circunstancias personales que no necesitan que la profe de su hijo de 4 años conozca.
Además puede ocurrir que la propia comparación entre ellos, en lugar de enriquecerles, sea contraproducente para algunos niños ya que aún son pequeños para comprender el contexto de: «¿por qué este niño es protagonista todo el rato?» o «¿por qué los planes del finde del otro niño son mucho más divertidos que los míos?». Quiero confiar en que la profesora tendrá en cuenta estos aspectos, pero aún así opino que hay mejores formas de fomentar la individualidad o al menos limitar esto de alguna manera, con fechas señaladas por ejemplo, para que todos los niños tengan su momento, pero de forma igualitaria.
En fin, a modo de conclusión, estos tiempos se han vuelto muy complicados en cosas que deberían ser más naturales y sencillas.
Supongo que algunas personas discreparéis con mi parecer por lo que me gustaría saber vuestras opiniones o cómo se hace en otros colegios para que a lo mejor pueda comprender otras perspectivas.
Gracias por leerme.
