Buenas tardes,
Hoy que tengo un rato me paso por aquí para a quién le interese, contarle como ha ido la cosa casi un año después del incidente. Quien nos leyera lo recordará: mi hijo mayor no es muy normal (me criticaron mucho por usar ese término, y me reitero en usarlo porque NO lo hago de forma despectiva) y en una de esas el verano pasado, cuando tenía 5 años, alguien llamó a la policía pensando que lo estábamos maltratando, porque estaba en el balcón chillando, pataleando y tirando cosas.
Quiero agradecer a todos los que se molestaron en comentar, especialmente a aquellos que lo hicieron tratando de aportar tranquilidad y seguridad, ya que era eso lo que buscaba. Aunque también agradezco a los que juzgaban para mal porque algunos me hicieron reflexionar y darme cuenta de que podíamos mejorar muchas cosas. Al final no hay mal que por bien no venga y ese punto de inflexión ha servido para que ahora todos estemos mejor como familia. Y de eso he aprendido también que una cosa son los hechos, otra como uno se explica, y otra lo que pueden llegar a entender los demás. Yo no he vuelto a ser dura con nadie en este foro por grave que me pareciese la situación, desde que me vi al otro lado.
Bueno pues entrando ya en el tema de lleno, después de acudir a la pediatra, hablar con la maestra y con la orientadora del centro, el niño todavía no está diagnosticado como tal (parece ser demasiado pequeño aún) pero todo apunta a que tiene altas capacidades y quizá algún grado de autismo altamente funcional. El niño no ha cambiado, pero sí que nos han explicado cosas que hacen que ahora sepamos mejor lo que necesita y que lo entendamos mejor. Sobre todo que su edad cognitiva está muy por encima de su edad cronológica, pero su edad emocional está muy por debajo. Es por eso que sus rabietas son descomunales, y se junta que físicamente es alto para su edad y está muy en forma porque la manera que ignorantemente habíamos encontrado de «amansarlo» era fatigándolo a deporte. Digo esto porque esa asincronía se acentúa aún más al tener aspecto de un niño mayor de lo que es. Para que os podáis hacer una idea, es como ver a un niño de 8 años llorar como uno de 2 años, por cualquier tontería.
También ha ayudado mucho que en el transcurso de este curso escolar le han enseñado a leer y dándole libros se siente más motivado y son ratos que pasa muy tranquilo, y este cambio en concreto se ha notado mucho en el ambiente familiar. Si queréis saber mi opinión, el crío estaba aburridísimo y este hecho ha sido el que ha marcado LA GRAN DIFERENCIA. Antes éramos cero pero cero pantallas y ahora las usamos como herramienta. De vez en cuando mira películas, documentales y luego estamos días investigando en internet acerca de las dudas que le surgen. También desde que ha descubierto el mundo de los libros podemos conectar a otro nivel, y basándonos en esa etiqueta que le han puesto nosotros también lo fomentamos mucho más: le compramos libros para más mayores y de las temáticas que más le gustan. Por eso digo que mi hijo no es normal, y lo digo con orgullo. Conoce el nombre científico de muchos animales y plantas, le fascina descubrir cómo se relacionan todos en la naturaleza; también lee muchísimo, y hemos descubierto que le gusta la poesía (de momento) infantil. Experimenta con rimas propias. Tiene la suerte de hablar tres idiomas y ya ha pedido aprender un cuarto. Tiene un montón de inquietudes espirituales sin haber mamado nada de eso en casa, le gusta aprender acerca de las religiones y culturas y tiene sus propias teorías sobre lo que pasa cuando morimos, sus propios dilemas morales entre lo que está bien o mal y cuando llega a la conclusión de que algo es injusto, ahí la tenemos. Aunque lo injusto sea que no le dejes comerse una gominola después de haberse lavado los dientes. Aunque hacía 5 minutos estaba contándote acerca del Big Bang y el origen del cosmos. Sigue teniendo rabietas, pero la verdad es que muchas menos. Sigue siendo a-go-ta-dor, pero saber la causa elimina la ansiedad de aporta la incertidumbre.
Si queréis saber, la mediana también apunta maneras. Aunque ella es más de números. Y de música. De pequeña escuché que solían ir de la mano aunque nunca me lo creí. A ella nadie le ha enseñado pero sabe contar y operar incluso con números grandes, y aplica la lógica para hacer pequeñas multiplicaciones. Le gusta mucho ayudarme a cocinar porque reconoce las cantidades si las ve escritas en las recetas y sabe que deben coincidir con los números de la báscula y si debe quitar o añadir ingrediente. También creo que su hermano mayor la está enseñando a leer a escondidas, porque conoce varias letras y sabe cómo suenan si las junta. Por suerte, ella es de carácter tranquilo y amable. Como dice la psicóloga, es que una cosa son las altas capacidades y otra el temperamento de cada uno. Sinceramente deseo que ella nos sufra menos como padres ignorantes si es que resulta que tampoco es normal (:P) y que todo lo que llevamos aprendido con el mayor no la lastre como imagino que lastramos a su hermano.
Quiero terminar reflexionando sobre que las familias y las personas pasamos por épocas en las que quizá entramos en dinámicas inadecuadas pero eso no significa que siempre hayan sido así, o que vayan a perdurar hasta la eternidad y que defina lo que somos. Que yo diga que grito, no significa que únicamente grite; que lo mande a su habitación o al balcón a tranquilizarse no significa que le deje sin supervisión ni que le esté privando de libertad durante horas.
En aquel post yo escribía desde el desespero de haber tenido un tercer hijo con otros dos muy pequeños, desde el desespero de que era verano y el mayor tiene unas necesidades (ahora sé que intelectuales) no cubiertas (que durante el curso más o menos las cubre la escuela), desde el desespero de no contar con mis padres ni mis suegros para delegar puntualmente el cuidado de los niños, desde el desespero hormonal que supone el postparto temprano, el desespero de la privación de sueño, el desespero de UN MUY MAL DÍA. Al final lo que yo relaté en el post original no era más que una foto estática del peor momento de mi vida como madre. Y ese momento no me define.
Si has leído hasta aquí, muchas gracias. Si leíste el otro post, espero que esta otra fotografía de nuestra vida también la tengas en cuenta antes de comentar aquí.
PD: Nunca supimos nada de servicios sociales, y por supuesto la policía no ha tenido que volver por ningún motivo.
