Llevo cinco años de relación. Tengo mala memoria y no soy muy ágil mentalmente; vamos, que no soy el lápiz más afilado. Esto siempre me ha causado mucha inseguridad al comunicarme, ya que aparento ser más intelectual de lo que realmente soy. Aunque estudio y leo constantemente, siempre tengo que repasar todo porque lo olvido, y eso me desgasta.
Mi novio, en cambio, es muy inteligente, tiene excelente memoria, agilidad mental, alta capacidad de análisis, y es muy crítico y lógico. Sabe de todo y puede hablar sobre cualquier tema.
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A young woman and her boyfriend are posing for the camera indoors. Close view[/caption]
Pienso que él creyó que yo era más inteligente de lo que soy. Recuerdo haber debatido con él y no sentirme como me siento ahora. Incluso me dijo que nos consideraba a ambos “aptos mentales”.
Las cosas cambiaron mucho cuando empezamos a vivir juntos. Tengo lagunas en el tiempo conviviendo, pero de pronto empecé a sentirme diminuta a su lado; incapaz de sostener mis ideas, porque todo lo que decía él tenía sentido y contradecía lo que yo opinaba. Me encontraba confundida en mis propios pensamientos o con la mente en blanco, sin saber qué decir.
Poco a poco, dejé de tener opiniones propias, y pasar tiempo con êl también era difícil. Por ejemplo, veíamos unvideo durante la cena de actualidad y me preguntaba “¿Te has puesto a pensar en cómo la política nacional es directamente proporcional al nivel de desinformación con el que convivimos como sociedad?”. Mi cerebro:
Al principio tenía la fuerza y el carácter para defender lo que pensara, aunque estuviera equivocada. Pero luego acababa atrapada en sus argumentos y terminaba respondiendo que no sabía. Siempre, a todo, “no sé”. Era incómodo, porque no parecía un intercambio enriquecedor: él me explicaba algo, yo escuchaba y luego silencio.
Intenté probar otra estrategia, contestar que no sabía y en cambio hacerle preguntas sobre lo que me explicaba. Pero sentía que mis preguntas eran básicas y poco retadoras para él (que parece ser lo que busca). Y, de nuevo, el resultado era un silencio incómodo.
Ojalá tuviera la capacidad y el conocimiento para mantener conversaciones a su nivel; me encantaría. En un momento me vi estudiando todos los días temas de actualidad, crítica social, política internacional, historia…
Y me preguntarán si le había dicho cómo me sentía. Y sí, le expliqué que me sentía chiquita a su lado, siempre corregida, y que sentía que nuestra dinámica era vertical, con él enseñando desde arriba y yo aprendiendo abajo.
Por un tiempo noté un cambio, pero fue amargo y lleno de condescendencia. Le dije que detestaba esa condescendencia, y me preguntó si sabía lo que era. Supongo que me puse nerviosa, porque no pude responderle. Desde entonces, me da miedo estar con él, pasar tiempo juntos y verme expuesta.
Trato de entenderlo porque creció con un padre muy duro y un hermano mayor brillante y él a la sombra; no se esperaba mucho de él, pero me está matando.
Intento verlo como una forma dura de ayudarme a mejorar mi autoestima, pero les juro, mi cerebro se queda en blanco. No pienso nada, no se me ocurre nada, no entiendo, no puedo ni hacer una multiplicación mental en su presencia porque me siento evaluada todo el tiempo.
Él dice que yo lo planteo como un villano, un ser que mueve piezas en su cabeza y manipula las mías a su conveniencia, que lo sobreestimo y que no soy ese ente omnipotente que me he creado yo en la cabeza (esto porque una vez le dije que sentía una ficha en su tablero), que no es tan inteligente, que hay gente mucho más inteligente, pero imagínense como se siento yo si el dice no serlo.
Así estoy: exhausta, insegura a más no poder, dudando de hasta lo que siento. A eso se le suma que es gerente de área y yo estoy desempleada hace 8 meses, limpiando la casa y teniendo lista la comida a la hora de comer. :(