»Hola, WeLoverSizers… No es el mejor momento pero ahí va.
Saliendo del trabajo, iba por la carretera, y un taxi me ha pasado rozando al lado. Rozando.
Pues bien, yo sabía que venía. Lo escuché. Y no me aparté. Segundos antes de que me rozara estaba muy tranquila, muy en paz.
Pero a medida que pasó, el pobre conductor incluso me tendió la mano disculpándose.
No era culpa suya.
Pues a medida que se alejaba sentí unas ganas de llorar que era como si el mundo se hubiera roto en pedazos allí mismo y me estuviera cortando con ellos.
El «casi». Casi me atropella. El estúpido «casi».
Deseaba que me atropellara. En serio. Ahora mismo estoy llorando. No es la primera vez en esta semana.
Ni en este mes. Nisiquiera en esta vida.
Sé que lo superaré. Siempre lo hago.
He tenido pensamientos recurrentes suicidas. Tampoco es la primera vez. Hacía tiempo que no estaba así. Cuando estoy bien, todavía pienso que podré estarlo siempre y evitar este tipo de cosas. Pero la realidad es otra.
Intento estar bien, de verdad que sí. Le pongo muchísima fuerza de voluntad. Pero es como un rayo de sol momentáneo en mitad del Apocalipsis. Al final todo se derrumba, muchas veces.

No me puedo quejar de mi vida. Tengo trabajo, mi familia está bien, no hay discusiones, a pesar de que hay cosillas que no me gustan, pero trato de evitar meterme en donde no es cosa mía y ya.
En serio, he estado en situaciones mucho peores.
Hace tres meses me rompieron el corazón. Tampoco era la primera vez. Esa persona no era la primera vez que lo hacía tampoco.
Y sé que he soportado y superado dolores peores.
Mi situación no está tan mal. Convivo con mi mejor amigo, que no pareja, mejor amigo. Tengo una cierta libertad, no se me exige nada. Podría decirse que estoy casi como una reina.
Otra vez el maldito «casi».
No puedo, o no soy capaz de valorarlo.
Estoy algo molesta conmigo misma por eso. No valoro lo bueno. El rayo de sol. Siento que no es suficiente.
Mi vida no es suficiente.
¿Tal vez necesito terapia? Sí.
No puedo pagarme un privado. Y los que hay en la seguridad social, literal me acaban contando su vida a mí. O me empastillan.
Necesito que me escuchen? Tal vez un psicólogo.
No lo sé.
Sólo sé que desearía dejar de escuchar el mundo, la vida a mí alrededor, porque no puedo vivirla más. Porque despertarse duele, respirar duele, y ser yo duele.
Y por más que trabaje el amor propio, me siento sola.
Hay millones de personas y estoy sola. Completamente.
Sola como en mitad del Universo. Y fría …
Las personas me han decepcionado. Mis ideales de amor y familia jamás se hicieron realidad, por más que lo intenté.
Y ahí es cuando viene la realidad: este mundo no está hecho para los idealistas. Ni para los soñadores. Nisiquiera aunque lo intenten día a día.
Este mundo no está hecho para mí y soy incapaz de hacerme a él.
¿Amor? Siempre hay alguien mejor. Para otros. Para mí no.
Yo siempre lo daba todo.
Y siempre había algo mejor o alguien. Planes mejores.
Estoy rota. Decepcionada de la propia esencia de la vida.
He soportado y superado grandes dolores.
He podido con situaciones mil veces peores que como estoy ahora.
Pero, con esta realidad que se me ha impuesto, no sé cómo podré.
La realidad de un mundo vacío.
Un mundo sin alma.