Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Estoy saliendo con un chico desde hace unos meses y es literalmente perfecto. Cariñoso, divertido, atento, trabajador, guapo, todo. Es el típico que te hace pensar ¿dónde estabas metido y por qué no me bajé tinder antes?.
Pero hay una cosa que no puedo con ella: duerme con su perro.
El perro es mono, buenísimo, súper educado y todo lo que quieras pero duerme en su cama con él, pegado bajo las sábanas. Y a mí eso me da mucho asco.
Ya lo he intentado disimular, he dormido allí alguna vez y lo he intentado. El perro se sube, se estira, se acomoda y el otro tan feliz. A mí solo me vienen imágenes de paseos por la calle, patas llenas de mierda, babas, pelos, lametones… y luego ahí en la almohada. Al final ellos dos roncando y yo despierta del asquito que tenía en el cuerpo.
Se lo he dicho con cuidado pero me ha soltado que el perro estaba antes que yo que lleva años durmiendo con él y que no piensa dejar de hacerlo. La respuesta me pareció un poco agresiva la verdad, entiendo perfectamente que adore a su perro a mi me encantan los animales, pero solo le pido que al menos cuando vaya yo intente que no se meta en la cama.
Lo peor es que me da rabia porque me gusta muchísimo y no quiero parecer una tiquismiquis.
No sé si soy una maniática o si simplemente esto es una diferencia que no se puede salvar. Ya me contáis.
