Buenas, llevo tiempo siguiendo el foro y la verdad es que me ayuda mucho, porque muchas veces veo que situaciones que antes me matarían son completamente normales y no son de qué avergonzarse, entre otras cosas. Así que pensé que igual la gentecita de por aquí podría darme consejo.
Os cuento, desde que medía menos de un palmo, he odiado mi nombre. Desde que me acuerdo he querido cambiarlo, y no es algo que haya ocultado nunca, pero no ha sido hasta hace poco que he dado con el nombre que me gusta y con el que me siento cómoda (tengo casi 22, llevo quizás un año o dos pensando que quiero ir a cambiarlo pero entre estar yendo y viniendo a una ciudad vecina para estudiar y que por diversos motivos no he empezado a moverme yo sola en muchos ámbitos, no había tenido la ocasión).
Bien, el caso es que un día me levanto y voy al juzgado a preguntar por los trámites. Mi padre estaba en casa ya que tenía el día libre del trabajo, y cuando me ve coger la mascarilla y tal, me pregunta que dónde voy. Se lo explico y se me queda mirando así con cara como de media mala leche e incredulidad o incluso decepción (no me hagáis mucho caso, soy fatal leyendo emociones), y cuando me voy no me dice mi adiós, ni me saluda al volver. Total, que no me habla en el resto de la mañana hasta que se hace la hora de comer, para preguntarme qué voy a hacer. Ya después de eso sí volvió a hablar normalmente conmigo, o de eso tengo sensación al menos, ya os cuento que soy pésima con estas cosas.
Vale, pues transcurre el día entero y cuando vuelve mi madre de trabajar me llaman a la cocina. Voy y sale el tema del cambio de nombre otra vez, y estalla la tercera guerra mundial.

Mi padre que si es una falta de respeto enorme eso de querer cambiarme el nombre porque me lo pusiero ellos porque les gustó a ellos, que fue él quien fue a inscribirme en el registro cuando nací y blah blah blah, que está hasta la polla de los videojuegos (se piensa que los juegos tienen algo que ver o yo que sé, no es la primera vez que saca el tema o que me suelta que la vida no es un juego porque quiero luchar por lo que es justo y no veáis lo que duele) y a saber qué más, y mi madre, que coge una actitud asquerosa cuando quiere salirse con la suya (para luego hacer como si no pasara nada, la petarda), diciendo que a ella tampoco le gustaba su nombre y que se aguantaba, que por eso no nos lo puso ni a mí hermana ni a mí, y animando a mi padre con su rabieta (porque el tío tiene un pronto asqueroso también y es como un puñetero crío con una rabieta que se pone a gritar cada vez que no le gusta algo, cuando se pone así) cuando se me ocurrió soltar un «le quitáis las ganas de todo a cualquiera», a boca de llorar (soy así de gilipollas, sí. Me basta una palabra de mis padres, especialmente de mi madre, para que se me joda el ánimo toda una semana)
La discusión termina con un «haz lo que quieras, eres mayor de edad. Pero piénsatelo bien», que joder no sé si tomarme como amenaza incluso.
Pero la cosa no acaba aquí. Este finde pasado tuve una discusión con mi madre: Vino mi tía, que vive bastante lejos, y como tenía al crío enfermo, quería comer antes de lo que acostumbramos para volverse a su casa y llevar al niño al hospital de allí (íbamos a comer en casa de mi abuela). Bien pues yo pillé un cabreo y le solté a mi madre que no me salía del coño amoldar mi horario al de nadie (porque no es la primera vez que pasa algo parecido, aunque no sea culpa del crío de estar enfermo. Pero me niego a dar el brazo a torcer cuando su madre está ahí como aquel que dice para lo mínimo en lo que a nuestra familia respecta), le dije que yo no iba y que fuera ella si quería, que ya ves tú cuál hubiera sido el problema. Pues la petarda empieza con rabietas y con su actitud asquerosa, que si mira que quedar mal por culpa de la niñata y blah blah. Total que al final cuando se sale con la suya y al final vamos tanto mi hermana como yo, se pone otra vez como si no hubiera pasado nada, pero conmigo aún cabreada hay otra discusión y acaba saliendo lo del cambio de nombre otra vez.
Que si ahora salgo con esto, y al decirle que me duele que actúen así frente a lo de cambiarme el nombre, me responde que si me pienso que a ella no le duele que quiera cambiarlo, que hay que hablar con pinzas en esta casa para que no nos ofendamos ni mi hermana ni yo. La discusión en cuanto a este tema al final acaba con lo mismo, que ella mantiene lo que dijo la otra ocasión, que soy mayor de edad y que puedo hacer lo que quiera.
Y hasta ahí todo. Siento que haya sido tan largo, pero tenía que desahogarme.
No sé, ¿creéis que mis padres están exagerando? ¿O que soy yo la que se está portando como una niñata malcriada?
Ha llegado un punto en el cual ya no sé qué hacer, de verdad. No pienso que cambiarme el nombre sea una falta de respeto hacia ellos de ninguna forma, mucho menos cuando no les voy a obligar a llamarme por el nombre nuevo después de casi 22 años que tengo. Había pensado incluso en que mi nuevo nombre fuera compuesto entre el que yo quiero ponerme y el viejo sólo para contentarlos, por horrible que sonase semejante cosa.
No sé cómo sentirme, sólo sé que duele. Soy partidaria de que las cosas tienen que ser como tienen que ser aunque duela, pero estoy cansada de sentirme mal por hacer lo «correcto».
Gracias por leer ❤️