Siempre había pensado que llevando tanto tiempo con alguien, el hecho de firmar un papel, no iba a cambiar absolutamente nada. Después de cinco años, mi pareja y yo decidimos casarnos y hace unos meses que lo hicimos. Celebramos una boda por todo lo alto, y fue un día inolvidable. También he escuchado decir que las parejas que no te tratan bien no lo hacen desde el primer día, evidentemente, ya sé que las personas se dan a conocer de manera progresiva pero pensaba que después de cinco años yo ya conocía a mi pareja más que suficiente.
Sin embargo, no sé qué ha cambiado en él desde la fecha en la que decidimos comprometernos para siempre. Parece como si ahora todo aquello que no le gustaba de mí y que nunca había dicho haya salido a la luz y, además, lo hace de una forma bastante impulsiva. De pronto, se queja de que no soy cariñosa, dice que soy muy fría, que no le gusta que sea así, pero es que siempre he sido de esta forma. Es cierto que no soy una persona de dar besos y abrazos continuamente y él sí, pero de igual forma que yo lo acepto así pensaba que él también me aceptaba tal y como soy. Dice que mi forma de hablar es seca, pero es mi personalidad, soy una persona que habla de una manera contundente, poco dulce, pero ni mucho menos de forma agresiva ni poco empática, es mi forma de ser, creo que la gente del norte chocamos bastante con el carácter suave porque no hablamos de manera melosa pero eso no significa que no queramos de igual forma.
La verdad es que últimamente soy yo la que pienso que a lo mejor me he casado con la persona equivocada, y es algo que me angustia mucho, porque nunca antes con ninguna otra pareja había pensado casarme, siempre he creído que tenía que estar muy convencida para dar ese paso, y lo estaba. Yo creía que estaba con un hombre maravilloso, que me quería tal y como soy, con el que me llevaba genial, con el que hacíamos un montón de planes y siempre estábamos de risas, con el que tenemos proyectos en común y valores similares. Ahora ya no estoy tan segura de todo esto. Me da rabia porque la que debería sentirse mal soy yo, parece que todo de mí le molesta, parece que todo aquello que le enamoraba ahora lo detesta. Siento que quiere cambiar mi forma de ser y yo ya no sé si la que estoy actuando mal soy yo siendo como soy, más fría que cercana, o está actuando mal él queriendo que sea una persona que nunca he sido ni seré.
Además, creo que mi pareja es injusta conmigo, que no valora todo lo que hago por él, que no es poco; a pesar de no ser tan cariñosa como le gustaría, mis actos de amor no los valora o le parecen insuficientes, y las mil cosas que hago por él, tampoco las tiene en cuenta. Me molesta que de repente me recrimine tanto y que, además, lo haga con un tono de enfado, para nada asertivo, que hace que me cuestione tantas veces si me he casado con el hombre correcto.
Tengo claro, y siempre lo he tenido, que jamás voy a estar con alguien si no estamos bien, y que si me tengo que divorciar lo voy a hacer, pero nunca había pensado en querer separarme al llevar solo unos meses casada. No sabría ni por dónde empezar, ni cómo explicarle a familiares y amigos que mi marido no es la persona con la que me casé.
Espero que sea solo una crisis, que podamos solucionar lo que nos pasa y que no lleguemos a divorciarnos, porque quiero estar con él y creo que estamos muy bien juntos, o estábamos, y no sé si él debería adaptarse a como soy, o si yo debería acostumbrarme a sus quejas. Lo que sí siento es una pena enorme por sentir que tenía el mejor novio del mundo y que ahora mismo tengo un marido que no me hace bien.
