Holis, ¿qué tal están?
Pues para mi historia, me gustaría poner nombre ficticios para que nadie se pierda. Somos cuatro chicas: María, Laura, Adriana y yo. María y Laura son las únicas que viven lejos. Y realmente, con María creo que no va mucho la cosa porque con ella últimamente va todo bien pero como también está en el grupo, digo yo que se habrá dado cuenta de si pasa algo o no, y ya por suponer, me pregunto si habrá preguntado si ocurre algo. Pero bueno, al lío.
Lo que ocurre es que hace unos meses me reencontré con Adriana, una antigua amiga del instituto. Y ese día estaba con Laura, que me la presentó. Lo demás, pasó muy rápido: Al cabo de un tiempo empezamos a quedar, Laura me contó que se iba a vivir a otro sitio y que Adriana le estaba haciendo una despedida a lo grande, y que por eso estaban quedando todos los fines de semana (fueron como tres fines de semana seguidos).
Laura y Adriana se hicieron muy amigas en muy poco tiempo y yo era como la «recién llegada». Al mismo tiempo, María hizo un grupo de instagram para las tres y después, se hizo un grupo de whatsapp. Todo muy bonito. Pero él último fin de semana, el último que Laura iba a pasar en nuestra ciudad porque después se iba, no me invitaron. Yo realmente, solo había tenido más contacto con Laura desde hace dos fines de semana porque antes de eso, pasaron como un par de meses sin vernos porque mi reencuentro con Adriana fue algo puntual. Adriana, al día siguiente me explicó por qué no me invitaron (algo así como que querían estar ellas dos solas – no lo dijo con esas palabras- y que fueron hasta los padres de Laura y todo).
Yo decidí dejarlo pasar pero claro, después veo algunas publicaciones en las que Adriana pone que está muy contenta de tener a sus amigas y siempre etiqueta a María y a Laura pero nunca me pone a mí. Aclaro que yo no necesito esas publicaciones para vivir pero entre que no me invitan y estas cosas ya empiezo a pensar que me están dando de lado.
Pero al mismo tiempo, estábamos hablando tan normal en nuestro grupo de instagram (el de whatsapp siempre se ha quedado un poco abandonado) y siempre tan normal, como si no ocurriera nada. Así que, mientras tanto, yo le pregunté a Laura qué tal en su nueva ciudad y me contó que bien y que si un día pasaba por allí, que quedarme en su casa si quería. Claro, yo ya no entiendo muy bien lo que está pasando.
Por no hablar de que me diagnosticaron Asperger hace tiempo y le estuve dando vueltas al tema porque eso no lo saben ni Laura ni Adriana y me pregunté si por algún casual yo me he mostrado distante con ellas y han pensado que es que yo no quería ningún trato con ninguna de las dos, cuando no era así. Pero Adriana es psicóloga. No quiero decir que los psicólogos estén 24/7 analizando a las personas pero puede que haya notado o haya visto algo que le hiciera sospechar. Y yo no es que esté distante con ciertas personas a propósito, es que, entre otras de las cosas que me pasan, me quedo totalmente en blanco y sin saber qué decir.

Mi mente intenta pensar en posibles temas de conversación pero no me sale nada y claro, desde fuera, pues se ve a una chica seria, que no habla contigo y que parece que está pasando del tema. Con personas que conozco un poco más esto o no me pasa o si me pasa, sé salir de esa situación porque todo fluye pero con personas con las que no tengo tanta confianza o estoy empezando a conocer, mi mente no fluye. En cualquier caso, estoy tan perdida con el tema que no sé si hablar con ellas, preguntarles si les pasa algo y decirles lo del Asperger para que no haya malentendidos o pasar de ellas porque están pasando de mí y no merece la pena ni hablarlo.
Que por cierto, aunque a mi me dieran el diagnóstico hace un par de años, yo he sido Asperger toda la vida sin saberlo. María y Adriana me conocen desde el instituto solo que por circunstancias de la vida, pues nos fuimos separando (no hubo ninguna pelea ni nada). Y después de que Lucía se fuera, en un par de ocasiones le dije de quedar a Adriana y ella siempre me dijo que no podía.