Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
He perdido el primer juicio de la herencia de mis padres, a base de las mentiras contadas por mi hermana. Me toca la legítima y la diferencia no creo que fuese demasiada.
La relación con mi familia nunca fue muy buena, siempre fui la “repudiada”, por parecerme a “la raza de mi padre”. Mi madre y mi hermana vivieron pegadas, literal y metafóricamente hablando, toda la vida, casa con casa. Toda la ayuda económica y otros beneficios fueron para ella y sus hijos. Yo iba de visita y mi hermana me insultaba, una vez me pegó, incluso…la realidad es que siempre tuvo un problema no diagnosticado, porque no habían los métodos de detección y, además, en el pueblo, era una vergüenza (así que, por ese lado, la “excuso”).
Con el paso del tiempo, mi madre desarrolla Alzhéimer y cumplo mi parte de los cuidados, incluso quedándome en su casa, limpiando, cocinando, médicos, etc. Es mi madre, qué iba a hacer, si no. Aclaro que, hasta este punto, la herencia estaba a partes iguales. Y comienza el deterioro grave, ya no se asea, se hace sus necesidades encima, deja de cocinar porque se olvida todo al fuego…En este momento, por razones laborales, tengo que irme a otro país unos meses y sugiero ponerla en un centro de día, para que tenga mejores cuidados, que eso se paga con su pensión y esto marca el punto de inflexión. Encierran a la señora en la casa, a mí me tira del pelo, me insulta y me agarra el cuello, en ademán de ahorcarme.
Salgo de la casa, llamo a la policía y acuden. Pongo la denuncia pertinente y todo queda así. A partir de aquí, ni a su hermano, mi tío, les abren la puerta cuando la quieren visitar. Al día siguiente del suceso, llevan a mi madre al banco, me quitan de la cuenta conjunta (es un pueblo pequeño donde todos se conocen, no sé cómo lo habrán hecho), sacan todo el dinero y se pagan un neurólogo privado que le reduce el nivel de Alzhéimer en el nuevo informe, diciendo que es totalmente válida.
Con esto, se van al notario y me quitan del testamento, excepto la legítima, porque no les queda otra, poniendo a una de las nietas y mi hermana como herederas. De todo eso, me entero yo años después, cuando mi madre fallece. Que, por cierto, no avisaron a nadie de la familia más cercana a mí, así que nadie fue al entierro. Avanzando en el tiempo, vamos a juicio con todo esto, dicen una sarta de mentiras (que ella cocinaba, limpiaba, hacía de todo ¡con 90 años!, qué todoterreno), mentan que no acudo al entierro y muchas cosas más, que no venían a cuento en ese momento, pero tenían que largarlo y, cuál fue mi sorpresa, que rechazan mi defensa. No pude hablar, ni contar mi realidad. Mi abogado salió contento, pensando que eso estaba ganado, porque era muy obvio (informes contradictorios, testimonios que no se sostenían…) y el fallo fue desfavorable. Increíble. Ahora, tengo la posibilidad de seguir adelante con la revisión del juicio, lo que aumenta los costes y se prolongaría muchísimo en el tiempo -años-. La diferencia en la herencia igual no es mucha y, sinceramente, es que no me importa, no necesito de su “caridad” para vivir, pero me parece tremendamente injusto que se resuelva de la manera más sucia posible y que, encima, se salgan con la suya.
