A menos de dos meses para cumplir diez años juntos, justo cuando todo iba a cuadrar para que pudiésemos empezar a hacer una vida juntos, mi pareja me confiesa que ya no está enamorada de mí como antes, que no es feliz en la relación.
A los días recula, dice estar hecho un lío y me propone hablar las cosas de nuevo, para aclarar aspectos. No cuadramos las fechas y es a las dos semanas cuando quedamos en persona y reafirma sus palabras.
No sé nada de él hasta un mes más tarde. Me llama por teléfono, le propongo quedar para hablar. Me comenta que lo pensará, pero finalmente me manda un whatsapp diciendo que me ama y que eso no va a cambiar nunca, pero que no se encuentra bien ni con él mismo en estos momentos. A los tres días recula y me propone quedar. Me dice que me quiere y que quiere estar conmigo. Pasamos una semana juntos, pero de nuevo me vuelve a dejar.
A las tres semanas vuelve a contactar conmigo: de nuevo lo mismo, que me quiere, que lo perdone porque ha pasado una mala época de mucha ansiedad, depresión y crisis. Vuelvo con él, aunque con reticencias, y a la semana vuelve a tener un comportamiento esquivo. Me vuelve a dejar, pero antes se echa a llorar y me confiesa que estuvo hablando con una chica cuando me dejó pero que nunca quedó con ella y que ya no tenía contacto con ella desde hacía tiempo. Al día siguiente le cojo el móvil y veo una conversación casual, sin más. Empiezo a investigar y ha estado quedando con ella todo el verano. Lo bloqueo.
A la semana me manda un email pidiéndome disculpas por su comportamiento y la traición. Es cierto que su conducta ha sido encomiable siempre, pero, según él, por un periodo grave de estres, crisis existencial y desconexión sus acciones no tenían justificación ninguna.
Desde entonces su actitud, año y medio después, es muy buena. Ha aprendido de los errores, ha sido paciente, me ha apoyado en mi arduo proceso de recuperación. Todo lo está haciendo bien, ahora es el mismo que antes de ese lapso de tiempo.
Yo no tengo miedo de que vuelva a suceder.
Sin embargo, no consigo desprenderme de la rabia y la ira que me generan los pensamientos intrusivos cuando recuerdo los malos ratos que me ha hecho pasar. No sé hasta cuándo van a durar.
¿Qué opináis de todo esto? Gracias.
