Hola a tod@s!!!ante todo quisiera presentarme, ya que es la primera vez que me menciono por aqui… Soy el carpintero que fabricó la fusta a las 3:00a.m., alias:carpintero del amor! O espartano como me llama ella… ?
Ya que mi pareja decidió dar el paso y explicar nuestra maravillosa noche… Una noche para no olvidar (todo hay que decirlo!) decir también que con semejante mujer a mi lado es imposible no poder actuar de una mamera tan animal. Os voy a contar la historia de la ventosa por la curiosidad que ha despertado.
Todo empezó como siempre, cada uno en su puesto de trabajo, whatsapeando y cachondos perdidos porque nos hibamos a ver.
A media mañana, la conversación subía de tono, como ya era habitual, los piques y las apuestas saltaban por todos lados (el pan nuestro de cada día). Al pensar en la noche que me esperaba , lo notaba entre mis piernas… Grande, duro y me impedia trabajar con normalidad.
Notaba que poca sangre me quedaba en el cerebro para poder pensar, aun y así, una ínfima parte de esa sangre no paraba de pensar en cómo podía darle una noche de placer que no olvidara.
Entonces sin saber ni como ni porque, me vino a la cabeza mis noches con ella, mis sabanas calientes y sus manos rozando mi piel, el calor de sus labios en mi boca y el recuerdo de mi corazón al punto de infarto. Es entonces cuando recordé que en taller de carpintería disponíamos de una ventosa con una presión de. 240kg y un manillar apto para dos manos… Sería perfecto para poder darle una sorpresa!
Pensando en la ventosa, tambien recorde que el cabezal de mi cama es de madera lisa y no me permitía embestir como requería la situación, así que creía que lo más oportuno sería picarle y decirle que le tenía una sorpresa preparada.
Ella insistió en que le dijera de que se trataba y aunque los dos supiéramos que era algo sexual, yo como buen caballero, no dí mi brazo a torcer y no le dije de que se trataba.
El caso es que se acercaba la noche y mis ansias por darle la sorpresa invadían mi cuerpo y fue entonces cuando le propuse cenar en casa con botella de vino y risas, piques y apuestas aseguradas.
Ella sin mas, aceptó y llegó la hora de quedar… Todo eran nervios, tensión y calor… Mucha calor!
Era diciembre y sentíamos que era agosto. Cenamos, bebimos y todo iba sobre ruedas y al llegar la sobremesa, no pude más… Era imposible sostener más tiempo mis ganas. No recogimos la mesa, ni la cocina… No pude más! La cogí, la abracé y la besé como si no hubiera un mañana y no sé ni como ni porqué pero esta chica despierta en mí, mi lado más animal… Me separé a escasos centimetros de ella, la miré a los ojos y sin decir palabra la cogí del cuello y la llevé a mi cuarto.
Nuestras lenguas se juntaron, el calor de su saliva llegó hasta mi alma… Ibamos desnudándonos sin apenas pensar en lo que hacíamos. Mis manos asperas rozaban su cuerpo, su piel y su alma. Las suyas,suaves, sin embargo, hacían de mí un hombre vulnerable a su antojo, a su necesidad, a su deseo…
Era invierno, y joder! Como ya he dicho antes, que calor! La calefacció apagada y nuestra temperatura corporal al límite.
Fue entonces, cuando ya desnudos la empujé a la cama y le dije serio: cierra los ojos que te daré tu sorpresa.
No dudó, cerró los ojos sin pensarlo y saqué de la mesita de noche la ventosa que había traído del taller. Puse la ventosa contra el cabezal y la amarré con fuerza mientras ella, impaciente, solo escuchaba mi respiración y la succión de la ventosa contra el mismo.
Una vez sujeta,le dije que abriera los ojos y cuando lo hizo, su cara fue de sorpresa(ojos grandes y sonrisa hasta las orejas), sin decir nada nos entendimos y en aquel momento me tumbó echándoseme encima. Había perdido el control de la situación, ahora ella llevaba las riendas.
Se abalanzó sobre mi, agarrandose a la ventosa y moviéndose encima mío , con fuerza y con ansia.
Agarrada a la ventosa que le proporcionaba fuerza, empuje y precisión empezó a moverse de una manera que me dejaba sin aliento. Era incapaz de gemir, su virtud y su potencia daban pie a no poder parar. Los empujes con la ventosa, hacían que el cabezal sonara de una manera especial. Como ya he dicho antes, no tenía el control en absoluto y con cada embestida, notaba nuestros fluidos goteando por mi ingle y el extasis cada vez más cerca, hasta que aceleró el ritmo y nos dejamos llevar por el placer.
Como ya dijo mi pareja, no todo son azotes con la fusta, hay que reir, sorprender y sobretodo disfrutar.
Con todo esto, quisiera decir que me siento profundamente enamorado de mi mujer y que siento que tengo la mujer que todo hombre desearía tener. En la cama, fuera de ella y con la família. Saludos y gracias por leerme.
La noche de la ventosa
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Carpintero del amorInvitado
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