Son meses los que llevo siguiendo esta página diariamente, pensando en que algún día debía escribir, pero sin tener el valor para hacerlo. No he tenido ese valor, porque me cuesta mucho hablar de estos temas, sin llorar, enfadarme y entristecerme, avergonzada de sentirme como lo hago a veces y cansada de luchar conmigo misma. Porque al escribir vuelco todo y al volcarlo soy consciente de lo patético que es a veces esto.
Voy a plantear el problema que muchas aquí creo que tenemos, desde la perspectiva con la que yo lo siento, como una batalla diaria contra mi misma, una batalla que mido por los días que consigo ganar y que se ve marcada por aquellos días en los que pierdo estrepitosamente y caigo de nuevo en la espiral.
Creo que debo de ser el vivo ejemplo de que un trastorno alimenticio no es dejar de comer o vomitar. Es 100% mental, es contar calorías, es pasar por un maldito reflejo en el coche y girar la mirada, es tapar los espejos de tu casa por no poder soportar verte y evitar por todos los medios verte en una fotografía, es enfadarte cada día cuando te tienes que vestir, es compararte con absolutamente todas las mujeres con las que te cruzas durante el día, es en no pasar un solo minuto de tu día sin pensar en ello… Es la lucha, diaria, continua y agotadora, contigo misma.
La batalla con mi cuerpo me ha acompañado toda la vida. A mis 26 años, no puedo decir que lo haya superado, pero hace un año sí que podía contar más días ganados que perdidos y ese era mi medidor de superación. También había conseguido estabilizar mi peso, mi talla y eso hacía que pudiera controlar más mi cuerpo y me ayudaba a continuar ganando.
A día de hoy, no estoy en esa situación. No soy una persona con ansiedad por la comida, no tengo atracones, no como comida basura, ni bollería, ni fritos, ni bebidas azucaradas… Aun así, en cuanto me descuido, como me ha pasado este último año, he ganado de golpe 20kg y 2 tallas más que me devuelven de cabeza en los días en los que, uno tras otro, pierdo por KO sin saber ni siquiera por dónde han venido los golpes.
Me cabrea pensar, que voy a tener que ser una esclava de la comida y el deporte el resto de mi vida, me cabrea pensar que voy a tener que lidiar con esto para siempre y me jode especialmente no controlarlo, no saber trazar una estrategia de combate, que me permita saber qué días voy a poder ganar la batalla y qué días recibiré la paliza de mi vida, acostándome agotada, enfadada y humillada por mi.
Lo cierto es que, en los días que peor estoy, entro en esta página y miro los perfiles de Instagram de las admin o veo vídeos de body positive en Youtube y eso me ayuda, muchísimo, no sabéis hasta qué punto, me recarga de energía. Energía que me ayuda cada mañana a calzarme los guantes de boxeo, dispuesta a pelear, golpear, morder y arañar en la lucha hasta el final, dispuesta a darlo todo para ganar… pero a veces, simplemente abriendo el armario o mirándome al espejo, me quedo totalmente desarmada. Y de nuevo, desnuda, desprotegida y vacía de fuerzas, quedo expuesta a recibir otro golpe de la única persona en este mundo que sería capaz de golpearme en el lugar exacto y con la fuerza justa para doblarme el resto del día, la única persona que sabe dónde más me duele, dónde más me cuesta recuperarme… Yo misma.
Gracias por leerme,
Gracias por seguir dándome qué leer.
Anónima