Yo toda mi vida he sido el «patito feo» no solo de mi clase, o tan siquiera de mi escuela, sino de todo el pueblo, hija de inmigrantes en pueblo pequeño, os imagináis la situación. Además, para rematar la jugada, siempre he sido gorda. El combo perfecto.
Durante toda mi vida he sentido el rechazo de la gente de mi edad, de pequeña solo tuve una amiga, nadie quería jugar conmigo, en la adolescencia mantuve la misma amiga, pero no di mi primer beso, no tuve grupo de amigas, no iba a fiestas… Incluso cosas más tontas, como por ejemplo, íbamos de excursión y los chicos dejaban a las chicas sentarse en su regazo para no ensuciarse, a mí nunca me dijeron nada de eso, a las otras chicas las molestaban, a mí no (ahora lo pienso y tuve suerte en realidad, pero entonces dolía).
Total, que todos mis esfuerzos durante toda mi vida fueron destinados a sacar buenas notas para ir a la universidad y largarme de alli, y así fue, con 18 años me fui a estudiar bellas artes a la capital de mi comunidad autónoma.
Salto temporal a hace dos años, mi vida estaba medio encauzada en la misma ciudad donde estudié (o todo lo que puede estarlo a los 25), trabajaba de diseñadora en un estudio de tatuajes, vivía «sola» en un piso compartido, fui a terapia por temporadas, seguía sin tener «amigos» como tal pero hice por el camino un par de colegas con los que salir a tomar algo y contarnos la vida, para mí era suficiente.
Un día, entró en el estudio un chico que nada más verlo ya mi intuición me decía que me iba a hacer llamar a mi psicóloga mientras mis partes femeninas daban volteretas, y así fue.
Durante el año que salimos juntos, él siempre me lanzó indirectas de que él no es «de relaciones serias» (red flag), pero como iba bien la cosa, lo dejaba pasar. En nuestro primer aniversario me dijo que nunca había llegado a su primer año con una chica (red flag). Yo pensaba que yo sería distinta, me creía que iba a ser yo la que consiguiera «sacarlo del mercado» (por favor que ingenua…). Durante nuestra relación yo me sentía un poco por debajo de sus ex, sentía que a mi no me quería tanto como las había querido a ellas, siempre decía que su relación con ellas había sido como una montaña rusa mientras que la nuestra era como un paseo en el parque. Y yo quería mi montaña rusa, quería que me viera y se le girara el corazón, quería que pusiera un poster mio en su habitación como sabía que había hecho su ex…
Total, apenas unos meses después de nuestro primer aniversario, me dejó. Adivináis el motivo?? NO QUERÍA NADA SERIO *caras sorprendidas*
Me dijo de ser amigos, sobretodo por el bienestar del grupo en que me había metido durante nuestra relación, amigos suyos y novias de sus amigos (una de ellas es hoy mi mejor amiga). Yo le dije que podía no ignorarle cuando nos viéramos, pero eso era todo.
Después de un año de cenas incómodas, de rechazar alguna invitación, y de salir solo con las chicas del grupo, al final me decidí a dejarlo pasar, quedé con él para hablar las cosas, necesitaba un cierre, algo a lo que aferrarme, no sé.
En esa conversación me dijo que me quería muchísimo, que yo era la mujer con la que más había durado y yo, pero que por desgracia (así literal lo dijo), no se había enamorado de mi, y yo, con mi historial de rechazo que os he contado antes, me aferré a eso con uñas y dientes. «Soy su ex favorita», «con las demás no se lleva bien y conmigo si», «he sido su relación más larga»… Si si, ya me imagino qué pensáis, me da una grima leerlo…
Pues vamos al grano, que el otro día en una conversación con los amigos previamente mencionados, me entero de que nada de eso era verdad.
Con su primera novia seria, estuvo saliendo 2 años y casi vivían juntos, con la siguiente estuvo un año y medio y había planes de futuro… Esto me ha dejado destrozada. Le pregunté si me lo podía explicar, y su respuesta fue «es que se me da fatal calcular el tiempo» (VAYA TROLACA ME COMÍ CHAVAL).
Sé que es el pasado, pero me enorgullecía pensar que era especial para él, ya que nunca he sido especial para nadie, me reconfortaba pensar que me echaba más de menos que a nadie, que era «la que se le escapó», que lo que tuvimos nunca lo tuvo con nadie, es una tontería, lo sé, pero así soy.
Y ahora resulta que no solo vivió con otras lo mismo que conmigo, sino que fue incluso más allá. Como siempre en mi vida. Otras han experimentado lo que yo no pude experimentar.
Estoy hecha un lío, yo creía que lo tenía superado, de hecho en estos meses que han pasado desde que hablamos por primera vez nos hemos estado llevando muy bien, no somos besties, pero al vernos nos preguntábamos con interés genuino por nuestras vidas, nos contamos anécdotas por wassap, nos mandamos memes, esas cosas.
Y ahora no sé qué sentir. No sé ni siquiera si quiero seguir siendo amiga suya. Esta mañana me ha escrito para contarme una cosa que le ha pasado en la cafetería y le he respondido normal, pero llevo toda la tarde posponiendo contestarle a otra cosa que me ha dicho, porque estoy fatal.
Qué me decis?
