Hola señoritas. Vengo a contaros mi nueva comida de tarro de la temporada primavera-verano 2020. Resulta que el otro día mis colegas y yo estábamos decidiendo destino de nuestro viaje de este verano porque casi todas terminamos la carrera y queremos celebrarlo.
Yo propuse irnos al Caribe o a Punta Cana o a algo así de todo incluido de beber-bailar-dormir-follar y una de ellas dijo que para todo incluido prefiere un crucero que ahí tenemos todo eso más lo de poder visitar varias ciudades.
A todas les pareció brutal su propuesta y todas, menos yo, votan por reservar un crucero por el Caribe. Les he explicado que yo soy completamente incapaz de subirme a un barco porque me aterra el mar y mucho más esos cruceros gigantes. Me puedo morir de la ansiedad y el estrés ahí dentro. Pero dicen que en cuanto esté a bordo se me va a olvidar que estoy en un barco y que lo pasaré bien.

Me niego, es que no puedo, ni lo voy a intentar porque el viaje es una pasta y no voy a pagar ese dineral para ir hasta allí y tener que volverme a casa sola. Les he pedido que aunque sea por mí en esta ocasión vayamos a un resort pero dicen que el plan del crucero les parece brutal y que son todas contra una. Que tengo que superarlo estos meses.
Me parece tan injusto… porque tengo claro que me quedo en tierra mientras todas ellas hacen el viaje con el que llevamos fantaseando años. Ya no sé qué más decirles para que se den cuenta que nos es cosa de superar o no superar, que es una fobia y no se pasa de un día para otro.