Llevo algo casi un año y medio sin hablar con el que era mi mejor amigo. Os pongo en contexto:
Conocí a Sergio hace mucho tiempo, cuando tenía 19 años. Desde el primer momento conectamos muy bien, compartíamos casi los mismos gustos… Pero siempre ha habido un pero: Sus épocas de tener novia.
Cuando Sergio empezaba una relación, tendía a depender mucho de la chica en cuestión y a desaparecer. Hubo una ocasión en la que su novia por aquel entonces, se puso celosa de mí y él, lejos de aclarar las cosas, decidió dejar de hablar conmigo y alejarse.
Unos meses después lo dejaron y Sergio me escribió para pedirme perdón por lo sucedido, le perdoné y retomamos la amistad.
Durante muchos años la amistad ha seguido ahí, hemos ido de vacaciones juntos, a conciertos… hemos hecho miles de planes, como cualquier otra relación de este tipo, hasta hace dos años, cuando conoció a Claudia. Sergio llevaba tiempo sin tener novia tras varios intentos fallidos y decepciones, y comenzó a quedar con esta chica. En 2023, llevando ellos algo más de un mes quedando, fue mi cumpleaños y le dije que si quería, podía venir con ella y así nos conocíamos; La verdad que mi primera impresión sobre ella fue bastante buena, era una chica muy extrovertida, cosa que a Sergio le venía muy bien, así que yo, contenta por mi amigo; por fin estaba conociendo a alguien con quien todo parecía ir bien.
Durante los siguientes meses, todo iba bien: Sergio y Claudia iban consolidando su relación, mi amigo seguía haciendo planes conmigo, quedábamos con el resto de amigos, a veces también hacíamos citas dobles con mi chico… Pero con el tiempo, empecé a notar otra vez la distancia por parte de Sergio.
Mi amigo y yo en ese momento vivíamos literalmente a 6 minutos a pie, pero nunca tenía un hueco para mí, siempre era yo quien proponía los planes, me costaba verle aunque fuesen cinco minutos.
El año pasado, cuando se acercaba mi cumpleaños, les hice saber el finde en el que lo iba a celebrar, para que no hiciera planes y pudiese venir. Sergio confirmó su asistencia, como todos los años, no faltaba nunca.
Pocos días antes del cumpleaños, hablando por el grupo de WhatsApp en el que se estaba organizando todo, comenté el plan para celebrar mi día: íbamos a pasar el día en la casa de campo de un amigo haciendo barbacoa, en la pisicna, haciendo el cabra… Un planazo, vaya.
En ese momento, Sergio dijo que no iba a poder venir, porque a los pocos días era el cumple de Claudia y claro, querían celebrarlo justo ese finde a su bola y hacer el mismo plan que hicieron el año anterior.
Yo le dije que era comprensible, pero que ya me había dicho hace semanas que iba a venir a mi cumpleaños, y me hacía ilusión… Y además, había tiempo para todo, ya que justo Claudia el día de mi cumpleaños salía de trabajar a las 20h, por lo que mi amigo podría haber venido a pasar el día perfectamente y luego ir a cenar con su chica.
Me dijo que no venía y punto, le dije que vale y ahí quedó la cosa.
A los dos días, fue mi cumpleaños y, lejos de felicitarme como lo hacía siempre (me mandaba un mensaje currado, o alguna foto nuestra), me felicitó a última hora y con un simple “felicidades”… Parece una tontería, pero cuando una persona a la que quieres, la cual siempre te felicita de una manera específica, te felicita con una sola palabra, pues da que pensar… Le di las gracias y le pregunté qué le pasaba. Me dijo que no le había sentado bien lo que habíamos hablado días anteriores, que yo no era nadie para cambiar los planes de cumpleaños de su novia y que no le había hecho ninguna gracia.
Le dije que yo no le pedía que cambiara sus planes, que solo le estaba haciendo saber que me hacía ilusión que mi mejor amigo viniera a mi cumpleaños, como todos los años, pero que bueno, cada uno administra su tiempo como quiere. Además le dije que ya era complicado verle últimamente, pero reiteraba que con su tiempo, hace lo que quiere y ve a quien quiere. Le dije que no quería discutir con él y menos el día de mi cumpleaños, que si quería, podíamos vernos la semana siguiente para celebrarlo, me dijo “ok”, y nunca más se supo.
Desde entonces llevo sin hablar con Sergio. No fue capaz de decirme “oye, si quieres quedamos tal día y tomamos algo”…
Cabe añadir, que mes y poco antes de mi cumpleaños, mi chico y yo nos mudamos a otro piso y ni siquiera vino a verlo, ni me preguntó si necesitaba ayuda con algo (anteriormente nos ayudó con otra mudanza y nosotros a él), también añado que, siempre que hemos “discutido” o debatido sobre algo y se ha enfurruñado, me ha tocado a mí ir tras él y decirle “venga tú, vamos a hablarlo, que no me gusta que estemos mal”… Salvo esta vez. Creo que esta vez no me corresponde, me he cansado. El otro día lo hablé con mi psicóloga y me dijo que escribiera una carta de despedida para zanjar este tema y así he hecho. Solo me falta dejar de seguirle en Instagram, es una chorrada, pero ojo lo que cuesta…
Creo que lo que más me duele y me cuesta asumir es que realmente no le importo, he sido una amistad de paso hasta que ha podido engancharse a otra relación, o eso es lo que me parece…
¿Qué pensáis? Os leo y agradezco toda opinión desde el respeto.
Gracias 💜
