¡Mi vida amorosa no es un mono de feria!
Hace ya tres años que puse fin una larga relación.
Esta relación fue una agonía tóxica que duró 6 años y la forma que tuve de ponerle fin da mucho que hablar.
No voy a entrar en detalles de la ruptura, desde luego es digna de más de algún chascarrillo, y además, a primera vista no quedo en muy buen lugar.
En todas las rupturas hay dos versiones, y, una vez que se conoce mi versión, se entiende por qué hice lo que hice y cómo lo hice, y es hasta comprensible.
El caso es que hace ya años de esto y ahora estoy feliz y contenta con mi actual novio, hasta ahí todo bien.
El problema es que a una de mis amigas, mi antigua relación le parece un tema de conversación apasionante y la ruptura ya ni os cuento.
A mí no me importa volver a hablar de ello y cotillear cuando estamos entre amigas, aunque sinceramente, me gustaría poder pasar pagina después de tanto tiempo, pero la cosa va más allá.
Siempre que conocemos a alguna persona nueva, o ella me presenta a alguno de sus amigos o amigas, mi antigua relación sale a relucir entre risas (por mi parte forzadas claro, intentando no morirme de la vergüenza).
«Es que su ex era un imbécil», «no, no, pero dile cómo rompiste con él», «pero cuenta los detalles venga», y frases similares se suceden una tras otra, forzándome a ser cortés para no mandarla callar delante de la gente, y haciéndome exponerme delante de perfectos desconocidos a los que tengo que narrarles una situación que para mí no fue fácil, y ya de paso contar la versión extendida (con comentarios del director y todo) para que esos desconocidos se pongan en mi lugar y no piensen que soy una persona horrible, pero, como podéis comprender, no es lo que más me apetece hacer.
Se que debería hablar con mi amiga y estoy segura de que lo comprenderá, pero no veo el momento oportuno, siempre surge esta situación cuando no hay opción de hablar las cosas tranquilamente.
En resumidas cuentas, me parece muy triste que una amiga mía (sin maldad alguna, eso sí) tenga que contar esas cosas de mí, cuando seguro que con lo que me conoce podría contar millones de cosas antes que esa.