Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hace 18 años tuve una pareja, no fuimos novios como tal, sino que éramos amigos y eso llevó a que tuviéramos roce y entre una tontería y otra, la cosa se nos fue de las manos. Estuvimos 3 ó 4 años siendo follamigos. Sentimentalmente no hubo relación, es decir, además del respeto y del cariño mutuo (ya que éramos colegas desde hacía años) no se establecieron otras normas ni por supuesto ninguno estaba enamorado ni quería una relación: tan sólo salíamos, nos divertíamos y nos acostábamos. Aprendimos y probamos muchas cosas juntos, éramos bastante jóvenes por entonces y muy efervescentes.
Esta relación se terminó porque hubo un malentendido y nos alejamos. Más tarde me enteré por redes sociales que estaba saliendo con una chica en plan formal y me alegré mucho por él, aunque en realidad ya habíamos perdido el contacto y durante muchos años no supe absolutamente nada más de su vida.
Pasaron los años y yo me casé, tuve hijos… lo común, el kit completo. Mi marido está al día de mi vida anterior y ya en su momento le conté la existencia de este chico, entre otras historias.
Hace 4 años nos mudamos a una nueva casa estupenda en la que somos muy felices. Al poco tiempo coincidí en la puerta con una vecina súper agradable, algo más joven que yo, con tres hijos. Me dio información de varios establecimientos cercanos, mostró mucha ilusión porque hubiésemos llegado al vecindario, mis hijos jugaron un rato en la puerta con los suyos… desde el principio me dio muchísimo buen feeling esta chica, me pareció una tía encantadora, la verdad.
Coincidíamos todas las tardes en el parque con los niños. Hablamos de mil temas, sentí que tenía una persona de confianza cerca para cualquier cosa que pudiese necesitar, incluso le hablé a mi marido de ella y de la suerte de tener vecinos tan molones.
Un día estábamos despidiéndonos al volver del parque y me invitó a entrar a su casa a ver una obra que habían hecho ellos en el garaje. Al entrar en el recibidor, lo primero que vi fue una foto de ella con su marido, que resultó ser ¡mi viejo amante/amigo! No sabía dónde meterme, la verdad. Ella me había hablado de él por su nombre pero yo ¡Cómo iba a imaginarme que era el mismo chico que con el que yo había compartido cama! Sentí que me explotaba la cabeza. Me hice la loca, puse una excusa y me fui corriendo, tenía pánico a que llegase mi ex en ese momento, antes necesitaba asimilar el tema y ver cómo gestionarlo.
Llegué a mi casa y se lo conté a mi marido, el cual me sugirió que le diera normalidad. Así lo hice, una vez pasado el impacto inicial.
A los pocos días coincidí con mi nuevo vecino, mi ex follamigo, era inevitable. Él también se sorprendió mucho de la casualidad de vivir tan cerca, nos saludamos con cariño y todo fue rodado. Él le ha dicho a ella desde el principio que somos amigos de juventud pero pienso que no sabe nada más. Yo creo que es así por conversaciones, por detalles… no tendría sentido que si ella lo supiera me contase según qué cosas, ni fuera tan rematadamente buena conmigo y con mis hijos. Por ejemplo, me cuenta sus miedos, sus complejos… cosas que una mujer no cuenta a otra así como así y mucho menos a una mujer que conoce todas las intimidades de tu marido.
Ahora resulta que las dos parejas somos bastantes amigas, me quedo con sus hijos a veces, ellos con los míos, nos ayudamos, nos apoyamos, salimos a comer, al cine, asistimos a los cumpleaños… e incluso hemos ido de vacaciones unos días juntos. Al principio opuse algo de resistencia a estrechar lazos pero es que os lo prometo que cuando estamos juntos somos casi como familia. Los niños se adoran, mi amiga es un sol, a su marido lo quiero mucho desde hace muchos años y además mi marido se lleva con ambos estupendamente.
Mi marido es cero celoso, no le da mayor importancia y no ha puesto absolutamente ningún problema. La movida es que yo a ella ya la considero mi amiga, la quiero mucho, me parece un diez de mujer y tengo miedo de que en algún momento se entere y que se sienta traicionada por mí, pero claro, la única solución, que sería decirle “que sepas que me he tirado a tu marido mil veces” me gusta menos aún.
He estado tentada de preguntarle a mi ex si se lo ha dicho y explicarle que me siento mal por esto que os estoy contando, pero es que él hace también como si nada hubiera ocurrido, es como si le hubieran hecho una lobotomía y efectivamente se le hubieran olvidado todos los revolcones conmigo, así que no me apetece nada abrir ese melón con él, no sea que se confunda y piense otra cosa.
Mi marido me dice que el responsable en todo caso es él, que yo debo tener la conciencia tranquila, pero yo siento que le estoy siendo desleal a una amiga a la que quiero mucho por ocultarle algo así.
¿Cómo saldríais vosotr@s de este entuerto?