Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
MI SUEGRA TIENE DINERO DE DUDOSA PROCEDENCIA
Cuando conocí a mi chica, vivía con su familia. Eran una familia humilde. Tanto ella como su hermana trabajaban para poder aportar en casa y llegar a final de mes. Su madre no trabajaba porque tenía una enfermedad que le impedía trabajar y estaba en procesos administrativos para que le concedieran la incapacidad total para desempeñar su trabajo habitual.
Apenas tenía para comprarse ropa para ir al trabajo, porque cobraba 600€ y más de 300€ iban a parar a manos de su madre, que se encargaba de gestionar la economía familiar, con lo cual tan solo le quedaban otros 300€ para pasar el mes, con lo que ello suponía. Por eso, durante los inicios de la relación, sin tener yo un sueldo mucho más elevado que el suyo, pero sin gastos tampoco porque vivía con mis padres, tomé por costumbre pagar yo cuando salíamos a cenar, dejando a ella que pagase los gastos más pequeños, como invitar a merendar, a un desayuno y cosas así. Eso se fue manteniendo en el tiempo hasta que su madre consiguió que le declarasen la incapacidad y así cobrar una pensión bastante buena, pero sin dejar de ser una pensión.
A partir de ese momento, mi chica dejó de aportar en la economía familiar, pues ese había sido el acuerdo que habían alcanzado en casa. No solo eso, sino que les había prometido hacerles un “regalo” de 3000€ a cada una en cuanto ahorrase un poco después de aquellos años tan duros. Entiendo que fue, por parte de mi suegra, como una manera poco culpable de resarcir a sus hijas por trabajar desde muy jovencitas para pagar facturas y haberles robado la juventud sirviendo copas mientras los demás a su edad nos las bebíamos.
La cosa es que yo siempre pensé para mi fuero interno que ese regalo nunca llegaría, porque yo no sé vosotras, pero para mí, teniendo hoy en día un sueldo mucho más alto que su pensión, ahorrar 6000€ me lleva muchísimo tiempo y, por supuesto, no podría conseguirlo en un par de meses. Pero no, señoras, mi chica recibió la súper transferencia tan solo 4 meses después. Y no os voy a engañar, me chirrió muchísimo. Siempre me pareció una especie de regalo envenado, además de sospechoso. ¿En qué momento ahorra una señora de mediana edad, que paga un alquiler desorbitado, asume los gastos familiares de 4 personas adultas y solo cobra una pensión, 3000€ para cada hija?
Sin embargo, a mi novia, desorientada y emocionada por recibir tal suma en su cuenta corriente, no pareció extrañarle la rapidez con que su señora madre ahorraba tales cantidades de dinero, aceptando la transferencia de muy buen grado. Pero es que tras la transferencia han ido viniendo regalos excesivos por cumpleaños, reyes y hasta días del santo, los cuales no se habían celebrado jamás en esa casa. Os pongo en contexto:
Por el día de su santo, le ha regalado un bolso Michael Kors que, tras investigar un poco, vi que costaba 500€. Al principio pensé que mucha gente de clase media tiene este tipo de bolsos. Ahorran unos meses para comprárselos. Y así aplacaba mi desconcierto cada vez que la veía vestirse y colgarse el Micky como ella lo llamaba de broma con su madre. Pero, al mismo tiempo, no podía dejar de pensar en que, tan solo unos meses atrás irnos a cenar a un japo era un plan de puro lujo que tenía que financiar yo con mi nómina porque no había dinero y donde los regalos que le hacía su madre consistían en los packs de colonia de Paula Echevarría provenientes de la perfumería de Mercadona, envueltos en la bolsita roja y blanca del supermercado en cuestión.
No obstante, a pesar de mi creciente preocupación, intenté no decirle nada a mi pareja y dejarla disfrutar un poco después de años de tanto sacrificio.
Pero es que después llegaron los Reyes…Aquello fue un espectáculo de despilfarro innecesario. Le regaló un ordenador Mac que ella no necesitaba más que para ver Netflix. Pero el ordenador no era más que la guinda del pastel, porque como regalos “complemento” estaban las adidas samba, jerseys, abrigos de marca y algún que otro complemento. Con cada paquete que iban abriendo se me iba desencajando la mandíbula un poco más.
Aquello era absolutamente demencial, pero nunca digas “ya lo he visto todo”, porque las personas siempre te pueden sorprender un poco más. Llegó el día de su 30 cumpleaños y para celebrar la bienvenida de una década nueva le regaló un diamante. UN PUTO DIAMANTE POR SU 30 CUMPLEAÑOS. Dijo que lo está pagando poco a poco pero os juro que yo no entendía nada. La situación era un completo delirio. Llegué a pensar que tenía dinero escondido y que no lo compartía con nadie, porque a mí, sinceramente, no me salían las cuentas.
Finalmente, compartí con mi chica la sospecha pero ella me aseguró que su madre era muy ahorradora y gastaba poco porque apenas salía, pero aún así, yo seguía con la mosca detrás de la oreja, así que empecé a hacer investigaciones por mi cuenta. Sí, lo sé, esto no era para nada recomendable ya que no era mi familia, pero es difícil mantenerse en un segundo plano cuando has visto a tu pareja sufrir como yo la he visto por no llegar a final de mes desde los 18 años y sabiendo que su madre, bastante inestable mentalmente, podría volver a arrastrarla a esa situación de nuevo y que nuestras vidas, por ende, volvieran a tambalearse, sin que pudiéramos construir un futuro juntas.
Así que, como digo, empecé a hacer mis propias investigaciones de manera muy sutil. Algún día que íbamos a comer, le preguntaba por la ropa o los bolsos nuevos que le veía y me comentaba dónde se los compraba para, acto seguido, quejarme lastimeramente de lo caro que era todo, dando a entender que yo no podía permitirme esos artículos. Odiaba actuar así. Pero mi papel terminó dando sus frutos y poco a poco, acabó ella misma recomendándome que probase a apostar por internet. Se pasaba las noches haciendo todo tipo de apuestas online.
Pero claro, el problema de las apuestas, como os podréis imaginar, es que es adictivo. Ese subidón que provoca a nivel cerebral cuando ganas tu primera suma de dinero importante. Y cada vez vas apostando más y más, hasta que pierdes, como en su caso, 3000€ que no tienes forma de recuperar. Tras descubrir todo esto, fueron nuevamente meses muy duros para la familia. Entre todos reunieron el dinero para saldar las deudas de su madre y consiguieron convencerla para ir a terapia y poder tratar la ludopatía que sufría. Parece que está un poco mejor pero, sin duda, tocará no bajar la guardia.
