Estoy hasta el coño lo digo ya.
Este año me dijo hazlo tú que a ti se te da mejor y como una pringada ahí fui yo:
— Busqué casa con aire acondicionado y cerca de la playa.
— Alquilé coche, leí opiniones, comparé cien opciones.
— Hice lista de cosas que llevar, preparé maletas, hasta metí sus putas camisetas porque “no sabía cuáles llevarse”.
Y ahora que ya estamos aquí en teoría disfrutando TODO le molesta.
Que si la casa es pequeña.
Que si hay que andar 10 minutos hasta la playa.
Que si el colchón es blando.
Que si los niños se aburren.
Que si nos estamos gastando más de lo que pensaba.
QUE SI NO DESCANSA.
¿Perdona? ¿Descansar? ¿Tú sabes lo que es hacer maletas, pensar en menús, tener que acordarte de los antimosquitos, de la crema, de si hay lavadora, de si los niños tienen algo para entretenerse en el avión?
Y encima ahora va diciendo que el año que viene mejor lo organiza él. Pues si cariño mejor que lo hagas tú y si lo haces mal te jodes, como hago yo todos los años.
Estoy hasta aburrida. Es que ya no quiero ni playa ni plan ni nada. Quiero silencio. Una cama sola. Y que me dejen en paz.
