Buenas a todas
Os cuento, tengo la enorme suerte de haber heredado un piso de una tía. Un piso pequeño sin ascensor, 65 metros, en la planta quinta, en un barrio de clase humilde y trabajadora. Pero doy gracias a Dios, al universo y a quién haga falta por que soy consciente de la suerte que he tenido
No os lo vais a creer, pero a lo largo de mi vida, cuando algunas personas se han enterado de que el piso es de mi propiedad han intenado sacar tajada, por decirlo así. Por ejemplo, hace unos años yo vivía en otro lugar, y mi pareja de entonces me intentaba convencer a toda costa de que dejara vivir allí a su hermana con su hijo por un precio módico, que se había divorciado. Al fin y al cabo erámos familia. Y se supone que era solo hasta que se estabilizara. Una amiga me dijo que ni se me ocurriera, que después podría haber problemas. No lo hice porque me sentí muy presionada, y la verdad, yo a la hermana la veía una interesada total que solo fue amable conmigo cuando se enteró de que yo tenía un piso vacío. Antes le venía justo para decirme hola y adiós. Es que fue descarado…
Pero el problema grave ha venido ahora. Mirad, después de lo que me pasó con mi expareja y con otras personas, no cuento a nadie que el piso es mío. Pero llega un momento en que tienes que decirlo si lo preguntan directamente,no quiero mentir.

Mi pareja de ahora, llevamos casi 2 años, y desde hace unos 6 meses vivimos juntos en mi piso, me ha propuesto hacer una reforma integral, sin yo pagar nada, la harían su hermano y unos amigos, que tienen una empresa de reformas pequeñita. A cambio de la reforma yo pondría la mitad del piso a su nombre. La verdad es que a mi el trato no me convence, no quiero tener nada a medias con nadie, y menos mi piso que es la única seguridad que tengo.
Es cierto que el piso está un poco viejo, aunque lo tengo impecable, siempre limpio se ve que es del año de la pera, tampoco me he metido en grandes reformas, hace unos años tuve que arreglar la terraza, tiene unos 25 metros y fue una p….odisea. El piso está en un atíco y hacía frio siberiano en invierno y calor infernal en verano, hubo que aislarlo y surgieron imprevistos. Y el preció se incrementó bastatne. Se me quitaron las ganas.
Y mi pareja sigue y sigue con la matraca, que no entiende por qué no quiero, me ha enseñado fotos de reformas que han hecho, el antes y el después, y la verdad es que han quedado preciosos, tipo instagram, pero es que no quiero. Tampoco me fio mucho de ellos la verdad. Y ya no sé cómo decir que no, porque parece que para cada excusa que tengo tienen una respuesta preparada.
Estoy empezando a cansarme ya. Dice que es un trato justo, que se suele hacer, yo no sé de casos así, y la verdad, creo que salgo perdiendo con el trato.