Hola chicas, yo hasta abril de este años estuve 2 años con un chico, una relación normal, con sus más y sus menos, y en abril me dijo que quería abrir la relación. A mí no me sorprendió porque ambos hemos sido muy liberales siempre y los dos hemos estado en relaciones abiertas en otras ocasiones con otras personas, pero en este caso en concreto yo no quise, no me sentía cómoda abriendo la relación en las circunstancias de ese momento, yo siempre he entendido las relaciones como algo en constante cambio que fluye, cada cierto tiempo me gusta hablar con mi pareja, si hay algo que queremos cambiar, asegurarnos de que los dos seguimos cómodos y conformes con los límites y acuerdos que tenemos, hablar si nuestras necesidades cambian… Y a mí en ese momento no me pilló para abrir la relación mientras que para él era una línea roja así que después de mucho pensar y hablar, lo dejamos.
Hemos estado 5 meses enrollandonos/postergando la ruptura, hasta que yo me fui a vivir a la otra punta del país y ahí sí que decidimos cortar porque, si ya poco sentido tenía alargar una relación rota, a distancia tenía menos sentido todavía.
De eso hace 4 meses y bueno, somos amigos, nos vemos a veces y hablamos, nos lo pasamos muy bien juntos y sé que puedo contar con él siempre, yo el duelo de la relación ya lo pasé en su momento, pero es verdad que al final cuando vivíamos en el mismo sitio, de vernos tanto pues no tenía tiempo ni ilusión de conocer a otras personas, porque ese lugar ya estaba ocupado aunque no fuese mi novio, ahora en estos 4 meses pues lo he recuperado, he tenido rollos de una noche y me siento preparada para empezar a conocer de verdad a otra persona (cuando llegue).
Pero, mi mente había olvidado una parte inevitable de las rupturas, que es, devolveros las cosas. Lo habíamos ido dejando pasar, en parte porque algunas cosas las seguía usando y en parte porque algunas otras se habían ido al fondo del armario. Él en mi casa no tiene nada porque yo vivía con mi hermana, mientras que el vivía (vive) solo.
Ahora él se cambia de piso y me ha preguntado que qué quiero hacer con todas mis cosas, y me ha sentado como un cubo de agua fría. Yo lo sigo queriendo, no como antes, no estoy enamorada de él, durante estos meses (tanto los que estábamos enrollados como los que no) he hecho mucha reflexión sobre mi misma y sobre la relación, entiendo por qué no funcionó en su momento y por qué no funcionará nunca, acepto su final y de hecho ahora, echando la vista atrás, veo que dejarlo era lo mejor, porque lo de la relación abierta era solo la punta del iceberg, la grieta más superficial de una relación que estaba completamente resquebrajada . PERO, aqui viene el pero, este pequeño recordatorio de que ya no formo parte de su vida de esa manera, me ha dejado helada.
Hemos quedado para este finde, ya que yo igualmente vuelvo a casa por Navidad como el turron, para darme mis cosas y bueno también para vernos y hacer algo juntos si surge, ponernos al día. Y la verdad chicas, no tengo ganas de ponerme mal.
Yo soy una persona que fluye mucho con sus emociones y sí necesito llorar o lo que sea pues tengo claro que voy a hacerlo, pero no quiero que acabe en drama, al final como digo la ruptura la tengo aceptada y parcialmente superada, pero soy muy emocional y estas cosas me cuestan, porque es despedirme de una etapa de mi vida…
He pensado en coger mis cosas rápido y ponerle una excusa de que me tengo que ir, pero tampoco quiero desaprovechar el tiempo que tenemos para vernos ya que no nos vemos casi nunca desde que me mudé.
Sé que muchas no estáis a favor de ser amigas de los ex, pero una persona que me ha querido y me ha aportado tanto durante dos años, con la que me llevo fenomenal, y que no hemos roto por nada «traumático» sino simplemente distintas necesidades de la relación, no veo por qué echarlo de mi vida. Solo quiero que me dé mis cosas, una lloradita, y a comer (porque siempre quedamos para comer 😂😂).
Os leo!!
