¡Hola!
Hace dos años que, por motivos laborales, cambié de ciudad. Por suerte, por trabajos y actividades anteriores ya conocía a gente en la nueva ciudad, por lo que la “introducción” fue mucho más fácil. Vamos, que iba a ser más difícil encontrarme sola porque no estaba “sola” al 100%.
Una de las personas en esa nueva ciudad era una chica con la que había entablado mucha amistad y con la que hablaba todos los días, no diría que es una de mis mejores amigas, pero nos llevábamos bien y estaba súper emocionada con mi mudanza. Nada más llegar empezamos a quedar todos los fines de semana con ella y con su grupo de amigos, en el que también había conocidos míos y otra amiga que se había mudado, como yo, un año antes. Todo iba bien, me lo pasaba guay cuando quedaba con ellos, había muchos planes y la verdad que me ayudaron a sentirme como en casa en todo momento, algo que yo agradecí. Con los meses, me fui familiarizando más con mis compañeros de trabajo y empecé también a salir con ellos, haciendo un poco de 50-50, pero nunca abandoné al que ya consideraba como “mi grupo de confianza” en esa nueva ciudad.
Todo iba genial hasta que, hace aproximadamente un año, volvió un chico al que yo no conocía, pero del que siempre había oído hablar, ya que era el ex de una de las chicas de mi grupo a la que yo conocía poco. Este chico había estado un año viviendo fuera de España por trabajo y había regresado, coincidiendo con un cumpleaños en el que nos acabamos enrollando… Después de esa noche seguimos quedando, sin considerarnos pareja ni hacer nada oficial, pero sin negar tampoco que nos estaba yendo bien y que nos estábamos entendiendo. A los dos meses tuvimos otro evento todo el grupo junto y una de las chicas le soltó un comentario de muy mal gusto estando yo delante, diciéndole: “Vaya vaya, de lo que me he enterado…”, diciéndolo con rintíntín y con desprecio. A la semana, el chico me dijo que lo mejor era que dejáramos de vernos, que yo me estaba ilusionando y que él no quería una relación porque quería volver con su ex (sí, la otra chica del grupo). Yo lo pasé fatal porque me sentía bien con él y realmente creía que la cosa podía llegar a funcionar, que lo podíamos hacer público y que a la chica no le iba a importar porque mantenían una buena relación entre ellos, pero decidí no distanciarme del grupo porque, al fin y al cabo, ellos no tenían la culpa… ¡Pues cuánto me equivocaba!
Desde entonces, el chico no ha intentado volver con su ex (o sea, que fue una excusa enorme la que me plantó) y la chica que le hizo el comentario ha decidido dejar de ocultar que no le caigo bien. Cuando quedamos todos juntos no me saluda (y lo hace con toda la naturalidad, delante de todo el mundo), en los grupos de WhatsApp que compartimos siempre responde a mis mensajes con tono sarcástico, intenta ridiculizar todo lo que hago, ha conseguido que el chico haya dejado de hablarme… Y la más gorda de todas es que me enteré por una tercera persona que había pedido expresamente que no fueran conmigo a un evento en la playa, literalmente: “A esta la quiero bien lejos, no le digamos nada del apartamento”. Durante mucho tiempo esta actitud me ha dado bastante igual, creo que se deja en evidencia y que denota muy poca madurez por su parte, pero este tema de la playa ha sido la gota que colma el vaso…
Me estoy planteando seriamente cortar con este grupo de amigos, con “mis amigos”, porque no soporto el ambiente cuando quedamos y la sensación de división entre los que pasan de su actitud y los que le bailan el agua, que cada vez son más y me sacan más de quicio. Por un lado lo veo lógico, esa gente ya no me representa, no siento que comparta nada con ellos… Pero por otro lado me sabe muy mal, porque hay gente ahí que me aprecia y a la que le tengo mucho cariño… ¿Qué haríais en mi situación?