Ya no sé si esto es normal. He tenido siempre relaciones malas. Normalmente empezaban bien, pero acababan en desastre, cumpliéndose siempre el mismo patrón: yo acababa hecha polvo y ellos continuaban con su vida.
Incluido el último, que de un día para otro me dejó y se fue. No habría pasado nada si meses antes no hubiéramos firmado un alquiler a mi nombre. Se fiaban más de mí por ser española y estar asentada aquí, y de él no. A pesar de que él ganaba casi el doble que yo, trabajaba online y eso no le daba confianza a la casera. Al final tuve que asumir yo sola tres meses de alquiler de los dos. Una faena. Gracias a Dios pude irme antes, porque le expliqué a la casera que me estaba costando prácticamente mi sueldo entero pagar el piso.
Han pasado cinco años desde aquello y no había vuelto a estar con nadie. Entonces conocí al que es mi pareja ahora y, al principio, todo iba bien. Llevamos dos años. No vi red flags durante mucho tiempo, pero han ido apareciendo, y la más seria fue hace poco.
Mi pareja es profesor de primaria, es decir, tiene un trabajo fijo y estable, pero ya me he dado cuenta de que vive muy por encima de sus posibilidades. Y esto se debe, fundamentalmente, a sus amigos de crossfit: uno es dentista, otro tiene dos talleres de coches, y otro creo que es programador o analista de datos, algo de informática. Vamos, que todos tienen sueldazos.
Y él no. Pero aun así no se priva de nada: iPhone, ropa buena, tipo Mammut, Salomon, Columbia… El año pasado se fueron a los Alpes a esquiar y en verano a los Dolomitas. Ese es el nivel. Y viven así constantemente desde hace mucho tiempo. Además, alguien me contó que su ex estaba harta de esos viajes y de esos gastos, especialmente porque tenían un niño pequeño, hipoteca y muchísimos gastos.
Todavía no vivimos juntos. Él está compartiendo casa porque trabaja en una zona rural, a unos 40 km, y cuando viene a mi ciudad se queda en mi casa. Yo no tengo ningún problema con eso. A veces incluso viene un día entre semana y luego se vuelve al pueblo.
La cuestión es que ahora sus amigos del crossfit han organizado un viaje en verano a Nueva Zelanda para explorar no sé qué, y me ha dicho que va un poco justo de dinero. Me ha pedido 4.500 euros porque, entre la pensión del niño (de una relación anterior), el alquiler del pueblo, que además le han subido, y los plazos del coche, anda bastante apurado.
Se me han disparado todos los traumas y, sinceramente, no me apetece nada prestárselos. Le he dicho que no vaya al viaje, pero él ni siquiera se lo plantea. A mí, personalmente, me parece excesivo pedir prestado ese dinero por un capricho, y además pedírselo a tu novia. No lo veo para nada como un gasto imprescindible. Y, sinceramente, hay algo en mi instinto que me dice que no se lo preste, porque no sé cómo me lo va a devolver con el nivel de gastos que tiene.
Además, creo que tiene préstamos pendientes, aunque de eso no estoy segura. Pero no entiendo cómo puede no tener nada ahorrado cuando lleva casi 20 años trabajando como funcionario. La casa donde vive su ex la pagaban entre los dos hasta que ella decidió comprarle su parte. Es que realmente no entiendo dónde mete el dinero. Nosotros llevamos una vida normal: algún viaje, a veces vamos a restaurantes, al teatro, al cine, musicales, pero nada especial. Es que no me salen las cuentas.
Cuando me pidió el dinero le dije que me lo pensaría, y él me respondía: “Venga, que estás forrada”. Y no es cierto, en serio.
Pero me da la sensación de que sabe el dinero que tengo. No es que sea una fortuna, pero me he sacrificado mucho para ahorrar; tengo un colchón económico, repartido en en dos cuentas. Tengo la corazonada, aunque sin ninguna confirmación, de que ha podido mirar mis cuentas, puede que me haya dejado la sesion abierta al mirar mi cuenta online, y lo ha visto, y eso me mosquea bastante. No sé hasta qué punto está siendo un poco caradura o si soy yo, que estoy traumatizada por experiencias anteriores.
Lo que sí tengo claro es que no me gusta nada esta situación. Estoy viendo otra cara de él y, sinceramente, me echa totalmente para atrás.
Es que, además, vengo de haber vivido situaciones muy similares, con personas que se aprovecharon de mí económicamente en el pasado, y siento que estoy repitiendo estos patrones. Estoy muy confundida.
