Vivimos en 2026. Hay coches que conducen solos mientras los “conductores” duermen, una inteligencia artificial que podría estar escribiendo este texto, y chicos que se quedan embarazados. Cabe aclarar que en este caso es un chico trans quien se ha quedado embarazado, no cis. Y este texto lo escribe una servidora, y no el Chat GPT.

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La historia es la siguiente: Bruno León (@bruno.leon_) es un periodista y tiktoker que habla abiertamente de su vida dando visibilidad a su transexualidad. Tiene pareja (chica) estable desde 2020, han decidido que era el momento de ser padres y que sería Bruno quien gestara ese bebé.

Ahora, acaba de anunciar que embarazado de tres meses. Lo ha contado en sus redes sociales con toda la naturalidad del mundo. Pues, como era de esperar, poco han tardado en aparecer los comentarios de los cuñaos criticándole y la gente llevándose las manos a la cabeza.

@bruno.leon_

Yo creo que no es tan difícil de entender ser. Estoy embarazado de tres meses porque soy un chico trans #trans #embarazo #chicotrans #ftm

♬ sonido original – Bruno León 🌼 🦋

Que si está volviendo atrás, que si vuelve a ser una mujer, que cómo es posible que un hombre se quede embarazado…

Bruno dice que hasta le han preguntado: “¿pero por dónde va a salir el bebé?”. Pues por donde salen todos los bebés. Por su toto moreno.

Porque sí, Bruno tiene toto. Lo ha contado muchas veces en Tik Tok. Y bien orgulloso que está de él y de sus útero. Pues gracias a su aparato reproductor será padre de forma biológica. Va a poder gestar a su hijo y dar a luz. Y si puede hacerlo y quiere hacerlo, ¿quiénes somos los demás para juzgar eso?

Te puedes sentir un hombre y tener vagina. No es obligatorio operarte ni vaciarte. Lo haces si quieres, y si no quieres, pues no. En este caso Bruno, que cómo él mismo ha contado, no se había hecho la histerectomía y se ha podido quedar embarazado.

Hace unos meses también fue padre, Rubén (@ruben_fc13), otro chico trans al que sigo en TikTok casi desde la pandemia, cuando la aplicación comenzó a hacerse conocida y todo el mundo nos grabábamos bailando.

Rubén está felizmente casado con una mujer cis y son padres de una niña. El caso de Rubén es diferente, él si que se operó, por lo que su hija fue concebida por su mujer con el espermatozoide de un donante. Pero aquí lo importantes es que han podido ser padres, cómo tanto deseaban, y que han compartido todo el proceso con sus seguidores con mucho cariño y naturalidad.

Bruno y Kenia, su pareja, están haciendo lo mismo. Desde hace meses comparten en redes su proceso: cómo decidieron que querían ser padres, qué primero lo intentó su mujer, pero no salió bien, y cómo decidieron que sería Bruno quien se haría una inseminación artificial.

Bruno León y su pareja, Kenia, en una foto de Instagram (@bruno.leon_)

Ellos nos muestran su vida, sus problemas, sus logros y algo que parece tan simple es super valioso para mucha gente. Por ejemplo, para parejas que están intentado quedarse embarazadas y aún no lo han logrado, porque si Bruno se ha quedado embarazado, tú también podrás.

Gente como Bruno, o como Rubén, son ejemplo de perseverancia, de trabajar en uno mismo para ser feliz, de atreverse a vivir como eres aunque el mundo opine, te señale o no te entienda. De mostrar que no hace falta encajar en lo esperado para tener una vida plena. Y, sobre todo, son un faro para todas esas personas que aún no se atreven a ser ellas mismas por miedo al qué dirán. Ellos son el ejemplo de que cuando te eliges, cuando dejas de esconderte, es cuando empiezas a ser feliz.

Siempre habrá alguien que lo critique, que diga que no es normal que un hombre se quede embarazado. Pero apoyar a Bruno no es otra cosa que apoyar el derecho de cada individuo a hacer con su cuerpo lo que considere, sin que nadie le dicte qué es “normal” o “aceptable”.

Es defender, con firmeza, que la diversidad no es un capricho, sino una realidad humana que nos enriquece. Porque la verdadera igualdad no es que todos hagamos lo mismo, sino que todos tengamos el mismo respeto, las mismas oportunidades y el mismo espacio para existir.

Y que cada uno haga con su toto lo que le venga en gana. ¡Mientras seamos felices, que viva la diversidad!