No hace mucho, supe que una amiga mía está embarazada por segunda vez y, por segunda vez también, es un embarazo no programado. Ella es una de ese 2% de fallos de los métodos de barrera. Cosas que es raro que pasen, pero pasan…

Tuvimos una larga conversación y entonces yo recordé mi segundo embarazo. Cómo ella se reía cuando yo le contaba que solamente tendría un hijo, que me quedaría con mi niño y ya está y ella me decía (como si fuera pitonisa) que no dijera tonterías, que el segundo seguro que estaba al caer. Ninguna de las dos sabíamos que en realidad ya estaba embrazada de nuevo.

Fueron tiempos difíciles. Aquel embarazo llegó cuando, tras una larga discusión en la que yo decía que quería tener más familia y mi ex decía que él no tendría más bajo ningún concepto, ambos habíamos acorado que lo mejor sería quedarnos así, los tres solos. Un despiste, una cuenta mal hecha y que solamente los métodos fiables de verdad son realmente seguros (y no al 100%) nos llevó a estar frente a las dos rayitas de nuevo.

Fue curioso cómo tuve que tomar tratamiento para lograr mi primer embarazo, años después exactamente igual con mi tercero (ya con mi marido actual), sin embargo aquel día de descuido, el único día de descuido, llegó aquel bebé a revolucionar mi vida.

Entonces llegaron los “Te felicito o te doy el pésame” y ese tipo de frases que dice la gente cuando sabe que no entraba en tus planes. Realmente no llegaba en el mejor momento, pero que no fuese programado no significa que no fuese deseado. Es decir, no por romper mis esquemas, por revolver los planes, iba a ser menos querido que su hermano (al menos para mí).

Otra de las cosas que recuerdo con intensidad fueron las náuseas y cómo, tras un embarazo muy esperado con cero molestias más allá de los terribles dolores de espalda, llegó ese, sin avisar, revolviendo mis digestiones, el humor de su padre y nuestro futuro.

Siempre creí que mi hijo mediano fue mi mejor regalo. No lo pedí, no lo esperaba, pero me arregló la vida con su llegada. Puso nombre a las cosas, expuso a las personas que estaban de verdad y a las que no, dejó claro cual debía de ser nuestro camino, arrancó a su hermano de la soledad y lo llevó a ser mucho más feliz…

Y es que no, no lo busqué, no lo planeé y puede que cuando supe que vendría llorase porque sabía que vendrían tiempos difíciles, pero eso no significa absolutamente nada. Por eso cuando la gente me pregunta si le diré algún día que él vino sin yo quererlo, me apresuro a aclarar que querer lo quise siempre, desde que era solo una idea, solamente que apareció de un modo no premeditado.

Y aquí está mi amiga de nuevo, bromeando con el karma y con cómo se rio de mi cuando le dije que estaba embarazada y cómo el universo le hizo pagar aquella broma.

Sé que le moverá la vida, que cambiará sus planes, pero también sé que, que aunque no fuera programado,  este bebé ya es más que deseado.

 

 

 

Escrito por Luna Purple

 

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