Si cuento esta situación, es a modo de desahogo, porque aunque me parezca de lo más injusta, sé que no haré nada al respecto. No podría hacerlo, porque al fin y al cabo además de compañera es mi amiga y no le deseo ningún mal. Si yo hablase y decidieran investigar el tema, podrían expulsarla. Evidentemente a él también, aunque creedme, eso no lo lamentaría ni un poquito.

Soy estudiante de Medicina. Como sabréis quienes hayáis estudiado lo mismo y supondréis quienes no, no es una carrera nada fácil. No es algo que me importe realmente, ya que es para lo que tengo vocación. Pero como le ocurre a todo estudiante en sus respectivas carreras, hay asignaturas y asignaturas. Y dentro de estas, hay una que se me ha atragantado especialmente, a mí y a la mayoría de los compañeros en realidad. Sí, la asignatura es difícil, pero tiene más que ver con lo «difícil» que es el profesor en sí. Digamos que tiene fama de tener una de las más altas tasas de suspensos.

exam

Estudiar se me da bien, siempre he sido de notas altas y no me cuesta pasar horas sentada al escritorio, por lo que me está yendo bastante bien y voy sacando las asignaturas a buen ritmo. Es por esto que no pensé que esa famosa tasa de suspensos de la asignatura en cuestión fuera a incluirme a mí. Craso error el mío, porque me llevé un 3,5 en el primer examen. Fui a revisión convencida de que era un error, pero no lo era. Me justificó punto por punto mi nota y tuve que aceptarlo tal cual. Me sentí hasta idiota. Es ese tipo de persona que te habla educadamente pero con cierta superioridad, como si fueras incapaz de entender correctamente lo que él dice y te estuviera haciendo un favor al explicártelo, con un toque paternalista. Está acostumbrado a fascinar, tiene un aspecto atractivo a pesar de que roza los cincuenta años y, pese a ser un pedante, tiene enamorados y enamoradas en todos los cursos y grados de la facultad. Algunos parecen ser presidentes de su club de fans. Pero a mí simplemente me parece un borde y un engreído.

mansplainning

El segundo examen no me fue mucho mejor, esta vez mi nota ascendía a un cuatro. Pero, contra todo pronóstico, una de las chicas de mi grupo lo aprobó, nada más y nada menos que con un siete. Lo cierto es que me pareció rarísimo. No es precisamente una alumna brillante. De hecho, lleva la carrera bastante mal. Va dejando asignaturas por el camino para centrarse en unas pocas y de esas pocas aprueba la mitad. Así que verla aprobar mientras yo me había dejado los cuernos estudiando me hizo sentir bastante frustrada. Pero bueno, todo podía ocurrir, supuse que habría estudiado y quizás se le daba mejor que a mí.

Pero dos días después y tras cuatro cubatas en una fiesta de la residencia en la que vivimos las dos, me confesó la verdad. Me dijo que tenía que contarme un secreto, que era una bomba y que solo me lo contaría a mí porque no podía saberse, ya que tendría unas consecuencias tremendas: llevaba un mes viéndose a escondidas con el profesor pedante. Y no solo eso, el examen lo había corregido frente a ella, en su casa, después de acostarse juntos, y le había dicho que, aunque tendría que estar suspensa, le pondría un siete «por sus habilidades en otros campos». Me quedé impactada, no sabía ni qué decir. Al rato me disculpé y dije que me iba porque estaba cansada. Sentía rabia, asco y muchas ganas de llorar, necesitaba estar a solas. Me sentía impotente.

sad

Lo he meditado mucho, me he planteado contarlo todo. Fue mi primer impulso, pero me conozco bien y sé que luego tendría remordimientos por ella. Y el culpable es él, al fin y al cabo. Además, tampoco es que tenga pruebas de ningún tipo. Al final solo conseguiría perjudicar y perder a mi amiga y yo seguiría igual de suspensa, solo que con el profesor en cuestión en mi contra.

Así que, como he dicha antes, esto es solamente una forma de desahogarme, de soltarlo todo a través de alguien, porque no voy a mentir, la frustración y el asco se me han quedado dentro.

Escrito por Carol M., basado en un testimonio real anónimo.