La Navidad está a puntito de llegar. Y como cada año existen personas que solo quieren cerrar los ojos y que sea día 7 de enero de una puñetera vez. Aunque este año, si eres de ese tipo de personas, creo que va a ser una Navidad diferente.

Si la situación sigue como hasta ahora las reuniones van a ser casi que imposibles.

Vaya que vamos a estar todos más solos que la Pantoja en Cantora. Bueno ella aguantará al tito Agus, tú a lo mejor ni eso.

  • Te vas a ahorrar ver a esa parte de la familia coñazo que solamente ves una vez al año, y que la verdad no te apetece para nada. Porque ellos normalmente no viven en tu misma zona, y ya sabemos que no nos podemos mover de nuestra ciudad ¡Qué pena!
  • Vas a evitar las preguntas de mierda de cada año tipo: ¿sigues soltera? ¿Y no tenéis niños aun? ¿Sigues compartiendo piso a tu edad?
  • O las frases maravillosas de: «Yo a tu edad ya tenía una casa y dos hijos» «Estás mas gordita…» «Se te va a pasar el arroz»
  • El outfit de Navidad podrá ser si hay suerte, un pijama. Ya que si las reuniones son de menos de 6 o de 3… o NINGUNA. A tomar por culo los tacones y ponerse mona.

  • Y por otro lado puedes ponerte como si fueras a la alfombra roja de los Oscars para estar en casa, SOLA. Una falda de tul gigante de color rojo, y un corpiño, o cosas que jamás sabes cuando ponerte. Pues esta es una Navidad ideal para que se te vaya la olla.
  • La comida puede ser un Mcdonalds a domicilio, pizza y una sobredosis de Suchard. Sin que tu abuela te diga «Come un poco más hija» y tu cuñado responda: «No le hace falta abuela, que tiene muchas reservas».
  • No soportarás la típica discusión de política de sobremesa. Que este año tal y como está el tema, si nos dejan juntarnos lo mejor sería poner cuchillos de plástico por si las moscas.
  • Te podrás ahorrar los regalos de compromiso con el rollo de «este año la economía la llevo fatal, y como tampoco nos vamos a ver… mejor no nos regalamos nada» Porque no me dirás que no es un puñetero coñazo recorrerte mil tiendas para regalarle algo a un familiar que encima te cae mal.

O comprarte este montón para ti sola.

  • Y por otra parte para activar la economía, pues te gastas el doble de pasta en los regalos que sí te haga ilusión hacer. Y todos tan contentos.
  • Te podrás emborrachar como si no hubiera un mañana y vomitar sin pena alguna. Seguir bebiendo y dormirte medio muerta en el sofá. Y levantarte por la mañana y comer doritos para desayunar, porque nadie te dirá NA DA.

Y si al final todo se arreglara y nos dejaran celebrar la Navidad como el anuncio del Almendro, que es el anuncio más odioso que he visto jamás. Siempre tendrás la maravillosa excusa de llamar el día antes y decir: «Tengo bastante tos y no tengo olfato. Mejor me quedo en casa por precaución. Y que nadie se acerque a la mía que no quiero ser yo el culpable de vuestra muerte»

Y pijama y Suchard.

Feliz Navidad a todos los Grinch.