Partamos de la base de que soy muy consciente de que he tenido mucha suerte. Me han pasado y me pasarán cosas malas, como a todo el mundo. Pero, en el aspecto económico al menos, lo cierto es que no sé lo que es pasar penurias. Tampoco es que venga de una familia rica, aunque sí, no sé… ¿acomodados? Mis padres tenían sueldos relativamente buenos y siempre tuvieron vivienda propia porque mis abuelos tenían muchas propiedades. Y es que, con crisis inmobiliaria y todo, si las cosas les fueron bien a ellos en su momento, y me van bien ahora a mí, es gracias a las inversiones en ladrillo que mi abuelo fue haciendo a lo largo de su vida.
Gracias a la economía saneada de mis padres, que nunca pagaron alquiler ni hipoteca, pude estudiar lo que quise y vivir con ellos el tiempo que quise. Gracias al par de propiedades que heredé hace unos años, pude dejar de trabajar. No fue inmediato, pero terminé dejando el trabajo porque he conseguido lo que mis amigos denominan ‘el sueño español’: vivir de rentas.

Me fui a vivir a una de ellas y alquilé la otra hasta que recuperé los costes a los que mis ahorros no habían llegado. Después decidí vender la casa grande y con lo que saqué pude comprar tres pisos pequeños. Como el dinero me cundía más, pude dedicar una parte a realizar algunas inversiones discretas, pero productivas. Y así, poco a poco, llegué al punto en el que me dije que prefería ganar un poco menos, para ganarlo en calidad de vida. Es decir, renuncié a mi nómina porque con lo que me reportan los alquileres gano más que suficiente para vivir. Sin lujos extraordinarios, ni cochazos ni viajes alrededor del globo, lo sé. Pero vivo tan a gusto y a mi bola. Soy rica en tiempo para mí, y eso sí que es un lujo.
En fin, que lo que ocurre es que vivo de rentas y la pretende hacerme sentir mal por ello. Por motivos muy diferentes, además. Mis padres se enfadaron ya en su momento por haberme deshecho del ‘legado familiar’… sin comentarios. Hay quien me critica por tirar a la basura mi carrera laboral. Quien cree que me acabaré arrepintiendo y muriendo endeudada. Los que me critican porque, de no haber sido por mis abuelos, nunca podría ni haberme planteado esta opción.

Y, mis favoritos (léase el sarcasmo), gente de mi entorno que me da caña porque ayudo a perpetuar un sistema injusto y a complicar el derecho al acceso a la vivienda acumulando tantas propiedades que no necesito… Que, a ver, el sistema no lo he inventado yo. Ni tampoco soy yo un fondo buitre ni me dedico a desahuciar ancianos ni nada parecido. Solo soy alguien que alquila pisos a precios de mercado, que se preocupa por sus inquilinos, se toma muy en serio su labor de casero y no hace absolutamente nada fuera de la legalidad. Y la verdad es que por ahora me va muy bien y estoy feliz de vivir de las rentas. Así que seguiré haciéndolo tanto como pueda permitírmelo. Y, si en algún momento se me acaba el chollo, que me quiten lo bailao.
Anónimo
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