Después de haberos contado mi historia de superación, hoy quiero hablaros de algo de lo que se habla poco, pero cada vez más: la vida después del cáncer.

No quiero centrarme tanto en el “justo después”, sino en los años que vienen después. Porque sobrevivir no es el final del camino… es el comienzo de otro muy distinto.

Tras salir de aquella etapa, me enfrenté a la vida “normal”. Pero pronto descubrí que mi normalidad ya no era la misma. Aquella experiencia había dejado huella, y donde más lo noté fue al volver al colegio.

El centro no preparó bien mi regreso y se limitó a decir que era “especial”. Eso me convirtió en el blanco perfecto para el bullying, que duró tres años. Aprender se me hacía difícil al principio, pero nunca repetí curso. Y hoy, con orgullo, puedo decir que trabajo en una gran multinacional como gestora de proyectos eólicos.

Con los años, aprendí que sobrevivir también deja secuelas:

Las mentales: síndrome del impostor, depresión, inseguridad.
Las físicas: un sistema inmune débil, la zona ovárica dañada, la tiroides fallando, la memoria a medio gas…

Y, por si fuera poco, algunos profesionales sanitarios aún se empeñan en decirte que “no volverás a ser una persona normal”.

Pero ¿sabéis qué? Un día decidí replanteármelo todo.
Pensar fuera de la caja. Dejar de centrarme en lo que había perdido y empezar a disfrutar de lo que tenía.

De niña, encontré amigas que entendieron mi proceso y me apoyaron sin juzgarme. Conseguí hacer toda la ESO en bilingüe. Ya de adulta, uno de mis grandes miedos era no poder beber alcohol. Pensaba: ¿Cómo voy a integrarme si no puedo brindar ni aguantar en una fiesta más que un gato en el agua?

Pero aprendí que, aunque mis circunstancias fueran diferentes, podía tener una vida plena, divertida y completamente mía.

Hoy puedo decir que trabajo en una empresa internacional, en un puesto de responsabilidad, tengo pareja, planes de boda… ¡y levanto 200 kilos sobre mi espalda haciendo deporte de fuerza! 💪

¿Me afectan aún algunas secuelas? Claro que sí.
¿Hago caso a los médicos? Por supuesto.
Pero jamás dejaré que eso me aparte de mi objetivo: vivir.

A quienes estén pasando por algo parecido, solo quiero deciros esto:
construid una vida fuerte y feliz.
No será igual que la de antes, pero puede ser mucho más plena, consciente y poderosa.

Porque sobrevivir no es solo vencer al cáncer… es aprender a florecer después de la batalla. 🌸