Cada vez que vuelves a ver una serie que ya conoces, eres capaz de captar nuevos matices que antes se te escapaban.
No te voy a decir las veces que a lo largo de mi vida he escuchado la sintonía de Sexo en Nueva York, pero te adelanto que son unas cuantas. Como es evidente, te fijas más en las protas que en sus susodichos, pero hoy me he sentido identificada con Mr. Big y me ha dado algo de rabia.
Ese hombre al que nunca lo he visto tan atractivo como nos hace pensar nuestra querida Carrie, lo tenemos como uno de los más tóxicos del universo, pero igual no nos hemos parado a pensar en su situación.
Amore, no te pienses que le estoy defendiendo, pero es que hay cositas en las que no hemos caído antes. Este señor está divorciado, vive tranquilo y libre en su pisito de nuevo soltero y ha estado en una etapa de putidifú como hemos hecho todas.

¿Por qué te cuento todo esto? Muy sencillo. Carrie se engancha a él de una manera exagerada y le duele (que es normal) que no la presente en sociedad, que no le haya dicho a su madre quién es ella o que prefiera estar viendo deportes a la tele que empotrarla cual potra salvaje.
¿Y no ha caído en la cuenta de que igual van por ritmos diferentes?
Lo siento, bebé, pero esto es así. Este señor seguro que ha querido recuperar su espacio y lugar en el mundo, no quiere ir presentando a sus amores de verano porque no saben si llegarán a diciembre y la criatura tiene una edad que no quiere admitir y no siempre está para mambo.

En mis carnes estoy viviendo esa situación. Tras el divorcio se te queda una sensación rancia y empezar algo de nuevo cuesta muchísimo, por lo que se debe hacer con calma, sin prisas y sin saber qué nos deparará la vida, pero entiendo perfectamente que la otra persona que no ha pasado por ahí lo vea todo como una red flag ondeante que no cesa de brillar.
También te digo que el capulli este se luce en algunos capítulos, pero es importante pensar que los ritmos no siempre son los mismos y a veces hay jugadores que están un tiempo en solitario antes de formar equipo.