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  • Querido diario

    Los jefes también son hombres, así que también desaparecen

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    No creo que quede una sola mujer en el planeta Tierra que no haya sufrido la misteriosa desaparición de un rollete, o peor, un noviete. Seguro que ya os sabéis la historia: chica conoce a chico, chico es majete, chica y chico se enrollan, chicha y chico se vuelven a enrollar, es probable que se enrollen una tercera vez, chica envía whatsapp, chica envía whatsapp, chica envía whatsapp… y así hasta que la chica se cansa de mandar mensajes y asume que el chico ha desaparecido.

    No tener huevos para afrontar un conflicto está más de moda que los vestidos de cuadritos. No tener huevos para decir la verdad es lo que lleva a la gente a desaparecer. Prefieren hacerse los locos eternamente que mandarte un mensaje en el que ponga “he conocido a otra”… ¡o lo que sea! Aunque sea “me he aburrido de ti”, que bastante jevi es, pero, al menos, es mejor que el silencio.

    Suena terrible, pero creo que ya me había acostumbrado a que los tíos me tratasen así: a que durante dos, tres semanas, yo fuera su entretenimiento favorito hasta que, de repente… ¡plof! Se desvanecían. ¡Magia potagia!

    mgc

    A lo que no estaba acostumbrada, y ni siquiera preparada para que algo así me ocurriera, es a que un jefe se comportase exactamente igual. Puedo aceptar que en tu vida personal seas un tíomierda de campeonato, pero… ¿en tu vida profesional? ¿Qué coño nos está pasando?

    Os cuento: hace unos meses un tío se pone en contacto conmigo para que le eche una mano extra en su productora. Le digo que sí. Llegamos a un acuerdo económico. Nos ponemos a trabajar. Cobro la mitad por adelantado. Le dedico horas y horas y horas durante meses. Termino el trabajo. Lo entrego. Envío factura para el segundo pago. Envío factura para el segundo pago. Envío factura para el segundo pago… Y no recibo ningún tipo de respuesta por su parte.

    Le escribo por otros medios, como su whatsapp personal. Le llamo por teléfono varias veces. ¡Nada! Hasta que un día… ¡¡me doy cuenta de que la cuenta de Instagram de la productora me ha bloqueado!! ¿Se puede ser más cutre?

    ¡De este sí que no puedo pasar y consolarme pensando “otro gilipollas”! Voy a tener que estar detrás de este gilipollas hasta que me pague… y sospecho que me va a costar bastante. Ya me sé lo de “denúncialo y cuéntale a todo el mundo que esa productora no te paga”. No he venido aquí a por asesoría legal. Vengo a desahogarme porque me parece increíble que un tío utilice las mismas técnicas para deshacerse de la última tía que conoció… ¡¡que para dirigir su empresa!!

    giphy

    ¡¡Qué asco de mundo lleno de cobardes, que prefieren ignorar o bloquear a una persona antes que afrontar un problema!!

     

    Anónimo

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    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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