Viajar por Europa, en muchas ocasiones, lo sentimos como si nos estuviéramos moviendo por nuestra casa. Tenemos una moneda común en muchos países, la libertad para circular sin visados, alguna que otra norma o costumbre que nos puede resultar familiar y, medianamente, nos manejamos con el idioma. Sin embargo, cuando salimos de la Unión Europea y nos planteamos viajar al extranjero todo cambia: el idioma, la cultura, los requisitos para entrar en los países, vacunas, la forma de mover el dinero e incluso el conectarse a internet.

Aunque muchos sólo piensen que consiste en comprar los billetes de avión y preparar la maleta, la realidad es que viajar al extranjero implica una planificación previa, porque muchas veces por la falta de esta organización surgen errores que pueden conllevar graves consecuencias, costarte dinero o incluso complicarte el viaje.

Así que gracias a la experiencia acumulada viajando a la otra punta del mundo con la que cuentan expertos en viajes, como los creadores de Comiviajeros, hemos detectado 10 errores comunes que casi todo el mundo comete al viajar al extranjero para que los evites antes de que sea demasiado tarde.

1. Viajar al extranjero sin una tarjeta específica para viajes

Uno de los errores más comunes (y que más se deben evitar) cuando viajamos fuera de Europa es tirar de la tarjeta del banco habitual (sin saber que puede salir muy caro) o cambiar dinero en aeropuertos o lugares donde cobran unas comisiones muy altas. Las tarjetas tradicionales suelen aplicar comisiones por el cambio de divisa y por sacar dinero efectivo en cajeros, y si sumas estas comisiones el total puede suponer un buen pellizco del total del viaje.

Hoy en día existen varias alternativas pensadas para viajeros, como pueden ser N26, Revolut, Wise… En Comiviajeros podéis leer más en profundidad sobre ellas o sobre las opiniones que tienen otras personas que ya las han usado. En definitiva, estas tarjetas permiten pagar en moneda extranjera con pocas o ninguna comisión, sacar dinero de forma gratuita (con cierto límite) y hacer tipos de cambio más justos.

Los viajeros con más experiencia siempre llevan estas tarjetas porque, además de ser más seguras, ya que en caso de robo o estafa tan sólo te podrán quitar el dinero que tú hayas metido (que te aconsejamos que sea una pequeña cantidad diaria) hacen que pagar en el extranjero sea más fácil y cómodo que nunca.

2. No revisar si necesitas visado o documentación especial

Gracias a la libre circulación de la que gozamos dentro de Europa, estamos acostumbrados a no preocuparnos por estas cosas cuando vamos de viaje dentro de nuestras fronteras. Pero cuando vamos a viajar al extranjero todo cambia: muchos países exigen visado o trámites previos que, si no conoces o no llevas en regla, te pueden arruinar el viaje.

Algunos destinos muy turísticos, como son India, EE.UU., Vietnam o Australia te obligan a que solicites un visado antes de viajar. En algunos casos es un sencillo proceso que se puede hacer vía online (como eVISA o ETSA) y en otros casos puede tardar incluso semanas y requerir de una documentación adicional, asistir a citas en embajadas o incluso pagar tasas.

Por este motivo, es muy importante informarse con antelación y saber qué necesitas según tu nacionalidad.

3. No contratar un buen seguro de viaje

Aunque dentro de la Unión Europea estamos acostumbrados a viajar con la Tarjeta Sanitaria Europea (aún así, esto no significa que no haya que ir con un seguro de viaje), en algunos destinos como Japón, EE.UU. o Canadá cualquier visita al médico puede costar mucho dinero, desde cientos hasta miles de euros. Y en caso de necesitar una hospitalización, el precio se puede disparar a cifras inimaginables.

Pero un seguro que viaje no sólo te protege frente a un problema de salud, también te protege frente a robos, cancelaciones de vuelos, pérdida de equipaje o incluso repatriación si hubiese una emergencia.

Contratar un buen seguro de viaje cuando vamos a viajar al extranjero no supone un gasto extra, sino que es una inversión para poder viajar tranquilo y, en caso de suceder algún imprevisto, estar con las espaldas cubiertas y poder seguir disfrutando del viaje gracias a la tranquilidad que te aporta.

4. No comprobar las vacunas o los requisitos sanitarios

Viajar al extranjero también significa enfrentarte a retos sanitarios diferentes, y no todos los viajeros lo tienen en cuenta. Por ejemplo, en algunos países como África y Sudamérica es obligatorio tener que ir vacunado de la fiebre amarilla, y si no puedes demostrar que la tienes, te podrían denegar la entrada.

En muchos destinos también se recomienda ir vacunado de la hepatitis A y B, tifus o incluso la rabia, sobre todo si vas a moverte por zonas rurales o si vas a estar mucho tiempo. Así que para tener todo esto controlado, deberás pedir cita con la suficiente antelación a un Centro de Vacunación Internacional.

5. No comprobar los enchufes

Parece una tontería, pero muchas veces este es un aspecto que ni siquiera pensamos y pasamos por alto. Cada región del mundo tiene tipos de enchufe distintos. Australia, Japón, EE.UU. o Reino Unido (entre otros) utilizan clavijas y tensiones diferentes a las europeas, y si no llevas el adaptador adecuado, podrías quedarte sin cargar el móvil o cualquier dispositivo electrónico que lleves.

La solución más rápida es llevar siempre contigo un adaptador universal compacto, este funciona en la mayoría de países, aunque nunca está de más informarse de ello antes de viajar.

6. No contratar una tarifa de internet en el extranjero o una SIM local

Estamos acostumbrados al roaming gratuito del que gozamos cuando nos encontramos en la Unión Europea, pero cuando estamos fuera de ella, utilizar los datos móviles puede suponer una auténtica ruina. Muchos viajeros vuelven con facturas muy grandes simplemente por el hecho de no desactivar el roaming o no buscar una alternativa.

Hoy en día existen opciones baratas y muy útiles como son las eSIMs digitales que puedes comprar previamente con los datos y minutos de llamada que tú quieras. Otra opción, aunque es más incómoda y menos fiable es que te conectes al WiFi de los hoteles o cafeterías.

De hecho, en Comiviajeros recomiendan optar por las eSIMS digitales y en su blog podéis encontrar mucha información acerca de este tipo de tarjetas o de cómo tener internet en diferentes países.

7. Subestimar las distancias y los tiempos

Dentro de Europa, por lo general, solemos movernos rápido y las distancias suelen ser más costas, pero en países como México, Tailandia, Brasil o Estados Unidos, las distancias internas pueden requerir de vuelos internos o traslados más largos que hay que tener en cuenta.

Por ejemplo, en grandes ciudades asiáticas, los atascos pueden ser monumentales y en las islas el transporte público puede ser limitado. Por este motivo, es clave tener una buena planificación de los trayectos y no sobrecargar el itinerario.

Como ya hemos mencionado a lo largo del artículo, un gran forma de planificar estas rutas es mirar la información gratuita que proporcionan los blog de viajes y fijarse en itinerarios propuestos para saber por dónde tenemos que empezar, ya que en ocasiones, si desconocemos el país que vamos a visitar, podemos estar perdidos.

8. Ignorar la cultura local y sus normas

Cada destino tiene sus costumbres y sus normas, y no conocerlas bien puede llevarnos a pasar momentos incómodos o incluso, en algunos casos, puede suponer hasta una multa. Por ejemplo, en muchos templos asiáticos es obligatorio cubrirse los hombros y las piernas; en algunos lugares está prohibido sacar sacar fotos o vídeos y en países como Estados Unidos la propina no es algo opcional, sino algo obligatorio porque es parte del salario del personal.

También hay gestos que en nuestra cultura son comunes, pero en según qué sitios pueden resultar ofensivos o determinados comportamientos que, aunque sean normales en nuestro país, en otros no se ven bien. Viajar informado es una muestra de respeto hacia el lugar y su gente, te ayuda a integrarte mejor y evita que puedas tener algún problema.

9. No descargar mapas, apps y documentación offline

En algunos países fuera de Europa puede que el internet sea lento o incluso inestable, a pesar de que tengas contratada una tarifa con una eSIM. Por este motivo, es un gran error depender de todo aquello que requiera de una conexión a internet.

La solución para evitar problemas en este aspecto es descargar mapas offline, guardar los billetes electrónicos, las reservas de los hoteles o de las actividades y llevar copias (digitales o en físico) de pasaportes, visados u otra documentación que sea necesaria. Así, si pierdes la cobertura o el internet te falla, puedes seguir orientándote o ver tus reservas o documentos siempre que los necesites.

10. No comparar precios o dejar todo para última hora

Existe una falsa idea de que todo fuera de Europa es más barato, pero realmente no es cierto. Es más, en destinos que están de moda, como puede ser Japón, Estados Unidos o Maldivas, los alojamientos, excursiones, actividades o tours pueden ser incluso más caros que en Europa.

También tienes que tener en cuenta que las actividades más populares tienden a agotarse con rapidez, y reservar a última hora no sólo puede hacer que nos quedemos sin ella, sino también que nos salga más caro de lo habitual. Por eso es importante planificar con antelación y, antes de comprar nada, hacer una comparación de precios y reservar lo esencial: vuelos, actividades y alojamientos.