La vida nos enseña que no todo el mundo que llega a nuestra vida, lo hace para quedarse. Muchas de las personas que corrían a nuestro lado por los pasillos del colegio o instituto y con las que vivimos las aventuras y dramas maravillosos de la adolescencia no siguen a nuestro lado cuando crecemos. Y aunque duela, aunque algunas personas se lleven un trocito de ti cuando dejan de caminar a tu lado, no pasa nada. Habrá amigos que irán separándose poco a poco de ti, de forma tan silenciosa que ni dolerá, mientras otros desaparecerán de repente dejando un gran hueco en el pecho, pero siempre es bueno recordar que perder a algunas personas no significa que sea algo malo, también puede ser una señal de que estás avanzando y descubriendo nuevas partes de ti.

A veces, nos separamos de las personas sin que sea algo personal. Vamos haciendo nuestra vida y conociendo personas con las que conectamos más hasta tal punto que dejamos de encontrar esos momentos para estar juntos tan importantes para mantener una amistad. Cada viaje vital es único y distinto y las personas podemos ir creciendo e ir reencontrándonos en el camino o podemos ir alejándonos de él al adquirir valores y puntos de vista distintos. Los humanos crecemos, aprendemos y evolucionamos, por lo que es natural que nuestras prioridades vayan cambiando con el tiempo y que estas dejen de coincidir con la de nuestros amigos.

En otras ocasiones, encontramos a personas que llegan a nuestras vidas para enseñarnos una gran lección y desaparecen con la misma facilidad con la que entraron. Esas personas tienen la fuerza de un huracán y son capaces de hacer temblar todos nuestros cimientos. Puede que nos volvamos a reencontrar con ellos en un futuro o puede que los caminos nos lleven tan lejos los unos de los otros que no volvamos a coincidir. 

También hay veces donde nuestros seres más queridos traicionan nuestra confianza y necesitamos alejarnos porque el dolor es demasiado profundo. Podrás perdonarlos con el tiempo, pero aun así, podrás decidir si quieres seguir tu viaje con ellos o si prefieres valorar todo aquello que vivisteis juntos al mismo tiempo que sigues tu propio camino. De hecho, puede que también tengamos que separarnos de personas que ni siquiera admitan su responsabilidad y, por tanto, nunca se disculpen ni intenten arreglar su error. En esos momentos, también será importante que recordemos que toda relación requiere el esfuerzo de dos personas, para que una no caiga llevando el peso de los dos.

Sea como sea, a todos aquellos que decidieron compartir conmigo una parte de este camino tan incierto que es la vida y que ya no están conmigo, tanto de forma accidental como intencionadamente, yo les digo: GRACIAS. Gracias por los recuerdos, las lecciones y los abrazos. Gracias por enseñarme lo que quiero y no quiero de una relación. Gracias porque la grieta que dejasteis me ayudó a expandir mi corazón, a no intentar aferrarme a aquello que no quiere o puede seguir a mi lado. Gracias por la oportunidad de conocer parte de vuestras vidas y querer conocer parte de mi historia.

Os deseo un viaje pleno, con todo tipo de emociones y experiencias para que podáis disfrutar del milagro de estar vivos. Soy consciente de que una parte de vosotros siempre se quedará conmigo, porque me gusta pensar que somos la suma de todo aquello que amamos de la gente que ha compartido su vida con nosotros.

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