Estar solo puede provocar emociones diversas dependiendo la persona. Hay gente que necesita contínuamente estar en contacto con otros, conversar durante horas y organizar una decena de planes con personas distintas cada fin de semana. Sin embargo, otros disfrutan muchísimo del tiempo en soledad, tanto viendo Netflix, como leyendo un libro tranquilos o cualquier actividad que les sirva para desconectar. Aun así, incluso los más introvertidos necesitan relacionarse con personas de vez en cuando. Por tanto, sea como sea nuestra personalidad, todos necesitamos a nuestro lado personas en las que poder confiar, con las que compartir gustos, aficiones y valores y las que nos pueden sostener en momentos complicados.

A veces, sucede que tenemos en nuestra vida personas buenas que acudirían a nosotros si les dijéramos que los necesitamos, pero sabemos que no tenemos esa conexión especial con ellos. Incluso nos sentimos culpables o malas personas por no sentir esas ganas de pasar tanto tiempo y contarles nuestras cosas a menudo, ya sean familia o amigos. Se nos olvida que las relaciones no pueden forzarse y no es muy funcional sentirnos culpables por algo que se escapa de nuestro control. 

Pero tengo algo que decirte al respecto: los encontrarás. Encontrarás a esas personas con las que el silencio no se convierta en algo incómodo, sino una parte más de disfrutar en compañía. Encontrarás a esos amigos con los que poder ser tú completamente, sin tener que esconder ninguna de tus versiones. A esas personas a las que les podrás confesar tus mayores miedos y te mirarán con respeto y admiración por todo el camino que estás recorriendo. A esas personas con las que vivir aventuras que no todas se atreverían a hacer. Las encontrarás y a veces bastará una mirada de comprensión y cariño para sentir que formas parte de un grupo o, como a mí me encanta llamarlo, una manada. Una mirada que te sirva también como brújula, como impulso y, a veces, como espejo para ver todo lo que te gusta y no de ti. 

Y también te digo una cosa: esas personas también te están buscando a ti. Están deseando conocer tu opinión sobre el mundo, la forma en la que te relacionas con él. Tienen ganas de darte un abrazo, de sentir tu energía cuando hablas, cuando te expresas, cuando estás cerca. Tienen ganas de que tu mirada les sostenga cuando no sepan qué hacer y de reírse a carcajadas de quién sabe qué.

No tengas miedo de que aún no hayan llegado. No tengas miedo de quedarte sola porque las personas que ahora rodean tu vida no te llenan tanto como te gustaría.

Somos millones y millones de personas en este planeta y tu gente te está esperando ahí fuera. Así que abre tu mirada, encuentra espacios donde puedan aparecer personas con creencias, valores e ideales que te llenen. Déjate llevar por tus emociones cuando estés conociendo a gente nueva e invierte tu tiempo solo en aquellos que sientas que te van a merecer la pena. También recuerda que encontrarlos no significa dejar de lado a la gente que tienes ahora a tu alrededor. Tu corazón puede expandirse todo lo que le dejes y no pasa nada porque necesites encontrar a gente que llene partes de ti que no puedan las actuales. 

Así, cuando te sientas sola y creas que no encontrarás a nadie que pueda entenderte del todo, recuerda que hay gente que en esos momentos estará pensando lo mismo que tú. Quién sabe cuánto os queda para que se junten vuestros caminos. Confía, cree en ti, en ellos. Recuerda todo lo que vales y que hay muchas personas que sabrán verlo. No dejes de ser tú porque tu entorno no te entienda. Eres única, especial, válida y digna de todas las cosas que te suceden. Abre tu corazón y tu mirada y encontrarás a esas personas que te recordarán lo maravilloso que es compartir tu vida con personas que te quieran tal y como eres. Sin peros, sin condiciones. Tu manada.

 

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